El metal rojo superó los 9.000 dólares la tonelada

La plata, el cobre y el oro marcan nuevos récords en sus cotizaciones

Aunque los metales preciosos -más la plata- revalidaron cotizaciones máximas, el protagonismo recayó en el cobre que marcó ayer un récord de 9.000 dólares.

Cuando el optimismo aflora contagia a casi todos los sectores y activos. Algo así ocurrió ayer, y los sentimiento positivos afectaron, además de a la renta variable, a gran parte de las materias primas. Junto a los buenos datos provenientes de países emergentes, el mensaje del presidente de Estados Unidos, Barack Obama, en el que señalaba que proseguirá la política de recorte de impuestos por dos años, fue un impulso para algunos mercados.

Al igual que en el petróleo, que rebasó los 90 dólares el barril, en los metales impactaron las medidas que pueden tirar del consumo y la demanda. Así, el cobre -el metal más vinculado a la industria, construcción y obra civil- alcanzó ayer el récord histórico de los 9.000 dólares la tonelada, lo que supone una revalorización del 47% respecto al mínimo anual establecido el 7 de mayo. En esta línea, Diego Hernández, director ejecutivo de la empresa chilena Codelco, principal productor mundial de cobre, manifestó que el rally se debe a las perspectivas para 2011, en el que previsiblemente el aumento de la demanda superará al de la oferta.

Pese a que después corrigió a la baja, el oro alcanzó nuevos máximos en Nueva York y Londres al sobrepasar los 1.430 dólares la onza. Detrás de este comportamiento está en parte la tendencia bajista de la moneda estadounidense; y, pese a las oscilaciones, el euro alcanzó los 1,33 dólares. La plata, que ha sido el metal precioso con mejor comportamiento en el año, superó los 30,7 dólares la onza y acumula en el año una revalorización del 77%. Si en el caso de los metales industriales predominan los factores positivos, en el de los preciosos se mezcla también su papel como activos idóneos ante el temor de una futuro repunte de los precios. "Con la Fed aportando dinero barato, el recorte de impuestos y los ciudadanos gastando más, el mercado del oro se percibe como un refugio contra la inflación", señala Adam Klopfenstein, estratega jefe de Lind-Waldock, de Chicago, a Bloomberg.