Los conservadores consiguieron su objetivo

Obama pacta ampliar dos años más los recortes fiscales de Bush

El lunes por la noche solo los miembros de un partido sonreían abiertamente en Washington. Los del Partido Republicano. Su presión ha funcionado.

Finalmente y tras muchas negociaciones con la Casa Blanca, los conservadores consiguieron su objetivo y llegaron a un acuerdo marco con el presidente Barack Obama para extender durante dos años los recortes fiscales de George Bush tanto para rentas medias como altas. Estos recortes iban a caducar el 31 de diciembre.

Obama y los democratas solo querían mantener estos recortes para familias con ingresos anuales por debajo de 250.000 dólares pero los republicanos solo consentían que se mantuvieran si incluían también a las rentas por encima de esta cantidad. A cambio, de conseguir congelar las rebajas para los que más ingresan y un tratamiento fiscal muy laxo para las herencias, los conservadores han permitido ampliar durante 13 meses más los subsidios de desempleo que habían empezado a vencer. Sin esta ampliación dos millones de personas se habrían quedado sin ingresos solo este mes de diciembre. Los republicanos tienen una minoría suficiente en el Congreso como para detener todas las iniciativas demócratas.

Adicionalmente, los republicanos han pactado mantener otros recortes fiscales para las clases medias que iban a caducar también y una rebaja del 2% en las contribuciones a la seguridad social (pensiones) por parte de todos los trabajadores con el objetivo de dinamizar las contrataciones.

El presidente hizo una intervención ante los medios que fue retransmitida por algunas televisiones para explicar este pacto y dejar claro que ha llegado a él solo porque no quiere que suban los impuestos a las clases medias desde el 1 de enero. "Y no permitiré ninguna extension de los recortes para los más ricos, incluso una temporal, si no se amplía el seguro de desempleo para los americanos que han perdido su trabajo o no hay recortes adicionales para las familias trabajadoras y los pequeños empresarios". El presidente, con tono grave, dijo que entendía que hubiera cosas en este pacto que disgustaran a muchas personas.

"De hecho, hay cosas que a mi no me gustan, en concreto la extension de las rebajas fiscales a los americanos más ricos y a las herencias de las grandes fortunas", explicó. No obstante, Obama dijo que no podia permitir que los parados se quedaran sin cheques o las clases medias en este momento tan frágil económicamente, vieran una subida de impuestos. "No es perfecto, pero este compromiso es un paso esencial en el camino de la recuperación", dijo el presidente.

Obama va a tener que emplearse ahora para convencer a los miembros de su propio partido de que esto es lo único que se puede hacer. Para muchos democratas el recorte de las contribuciones al sistema de pensiones y la extension del seguro de desempleo constituyen una victoria muy pequeña tanto para un presidente que ha hecho campaña diciendo que no permitiría la rebaja para los ricos, como para el partido.

La reducción de las contribuciones para pensiones permitirá que los trabajadores se embolsen 120.000 millones de dólares el año que viene y el seguro de desempleo costará unos 60.000 millones. Los recortes fiscales a los ricos cuestan 700.000 millones de dólares en una década y tienen un discutible efecto dinamizador de la economía porque las rentas altas no cosumen la mayoría de sus ingresos. Los gastos de todas estas extensiones se añaden al deficit que actualmente es de 1,4 billones de dólares.

Muchos democratas temen además que la prórroga de las rebajas fiscales a las rentas altas se vuelvan a plantear una vez más cuando venzan dentro de dos años y sea, de nuevo, una cuestión de campaña presidenciañ que una vez más sepan gestionar mejor los republicanos. Pese a ello, tanto la líder de los democratas en la cámara de Representantes como el del Senado han dicho que comenzarán las negociaciones para conseguir cerrar las filas progresistas en torno a el pacto del presidente y votarlo antes de Navidad.