COLUMNA

Trichet se queda a medio camino

Las expectativas del mercado eran altas. Las cámaras estaban listas. Jean-Claude Trichet, presidente del Banco Central Europeo (BCE), respondería a la crisis en la periferia de la zona euro -extendida ahora incluso a bastiones como Italia y Bélgica- y pasaría al ataque. æpermil;l compraría todos los bonos portugueses, españoles e italianos para que los rendimientos cayesen y los especuladores enemigos del euro fueran aniquilados. Pero el Trichet que salió ayer al escenario en Fráncfort no tenía ese papel en la mente.

El presidente del BCE parecía darle la espalda a los mercados. No anunció ningún nuevo programa de deuda soberana. Tampoco salió con alguna otra cosa nueva. Por el contrario, anunció la extensión de la política actual. El BCE continuará proporcionando plena liquidez a los bancos. El Programa de Compra de Deuda, bajo el que el BCE hará compras de bonos soberanos, estaba en vigor. El dinero -no demasiado- emitido para comprar bonos soberanos sería esterilizado con emisiones del BCE para mantener los riesgos de la inflación a raya.

El uso de este programa de compra deja un poco de incertidumbre en el aire. El euro cayó primero en ausencia de cualquier nueva iniciativa, pero luego se recuperó. Los informes anecdóticos de los operadores sugieren que el BCE ha estado comprando bonos de la periferia del euro incluso cuando Trichet hablaba.

Pero si Trichet está tomando el valor nominal, y el BCE no va a tratar de salvar la periferia del euro mediante la compra de enormes cantidades de sus bonos, entonces la responsabilidad por el destino de la zona ha sido traspasada de nuevo de la Unión Europea, al Fondo Monetario Internacional y probablemente a otros. Es a ellos a quien corresponde decidir los recursos que se deben poner en el rescate, los bancos que deben cerrarse, los activos que deben ser vendidos, las reformas que deben llevarse a cabo. El futuro de la zona euro está en sus manos.

Los diferenciales de la zona euro pueden haberse ampliado un poco más después de los comentarios de Trichet. Pero los diferenciales son aún más estrechos que a principios de semana. La incómoda y decepcionante interpretación de Trichet muestra que realmente no ve al Banco Central Europeo como el salvador de la zona euro. La decepción del mercado puede salir a la superficie de nuevo pronto.

Por Ian Campbell