Puede ser la mayor OPV de la historia

GM arranca con fuertes subidas su nueva etapa en los mercados

Con la OPV se devuelven parte de las ayudas al Estado

Hacía años que no se veía tanta expectación en el parqué de Nueva York. Ayer la había. El motivo era la vuelta de General Motors al mercado. Dado el interés registrado, la automovilística amplió casi a última hora su colocación en la OPV y dejó el precio de la acción en la estimación más alta, 33 dólares por título (24,2 euros). Ayer se estrenó con una subida del 6% que quedó en el 3,6% al final de una sesión en la que llegó a dominar el 25% de la contratación.

Era una imagen difícil de imaginar hace apenas 16 meses, cuando la empresa solicitó la suspensión de pagos tras acumular 88.000 millones de dólares en pérdidas (64.600 millones de euros), entre 2005 y 2009, y se vio obligada a tomar una millonaria ayuda del Gobierno para sobrevivir.

El consejero delegado, Dan Akerson, fue el encargado de abrir la sesión y poco después decía a las televisiones que el buen arranque de la OPV era una "buena noticia para nosotros y para América". Una frase de la historia de cuando la automovilística era la mayor empresa del país.

GM ya no es ni la sombra de lo que era, pero ayer puso en marcha una salida a Bolsa que puede ser la más grande del mundo. Se vendieron 478 millones de acciones comunes, la mayor parte del Gobierno de EE UU, que tenía el 61% de la compañía. A eso se le suma los 4.400 millones de dólares en acciones preferentes. Si la banca colocadora ejercita el green shoe (la parte de la colocación que se quedan las entidades) en las próximas semanas con otros 650 millones de dólares, el debut puede permitir captar un total de 23.100 millones de dólares, una cantidad que convertiría a ésta en la mayor OPV, por delante de la de Visa y de la del Agricultural Bank de China en julio.

El Tesoro americano se embolsará unos 13.600 millones, lo que recorta la deuda que tiene GM con Washington, de donde salieron casi 50.000 millones para evitar la debacle de la compañía. El Estado, cuya participación pasa del 61% al 37% y podría reducirse al 26%, necesita que la acción ronde los 53 dólares para recuperar todo el dinero de los contribuyentes.

Chris Liddell, financiero de la empresa, explicó ayer que la prioridad de GM es reducir su deuda, compensar su fondo de pensiones y estabilizar su balance. Lo que no deben de esperar de inmediato los nuevos accionistas es dividendo. Liddell confirmó que, pese a las críticas, se han vendido 4.000 millones de dólares en acciones a minoristas y que el 90% de la OPV ha sido destinada a inversores de Norteamérica.

Desde Detroit se seguirá informando al Gobierno

En una conferencia posterior a la colocación, Dan Akerson, consejero delegado de GM, dijo que Washington ha respetado las decisiones del Consejo y han estado fuera de él. Eso sí, dijo que rutinariamente ha informado de la marcha de la empresa a su mayor accionista y seguirá haciéndolo en el futuro pese a que la participación pública se ha reducido "a la mitad". Su predecesor, Ed Whitacre, no tenía esa relación cordial con el Ejecutivo.

Akerson dijo ayer que la ayuda estatal, que ha sido muy criticada por los políticos conservadores, ha sido decisiva para evitar un desastre que habría acabado con casi un cuarto de millón de empleos en GM y "diezmado" al sector auxiliar. El Center for Automotive Research afirmaba el miércoles que, gracias a las ayudas del Gobierno a GM y Chrysler, se salvaron más de 1,1 millones de empleos en 2009 y unos 314.000 este año.