Propuesta de ley

Los republicanos quieren modificar el mandato de la Fed

Mike Pence, uno de los líderes republicanos de la Cámara de Representantes ha presentado una propuesta de ley para reducir el mandato de la Fed y dejarla solo con la responsabilidad del control de precios.

A diferencia del BCE, desde 1977, la autoridad monetaria estadounidense, tiene un objetivo dual que le obliga no solo a luchar contra la inflación (o deflación, si la hubiera) sino también a asegurarse de que hay un empleo sostenible. Este dualidad ha sido el motivo por el que la Agencia, presidida por Ben Bernanke ha puesto en marcha la muy discutida segunda ronda de expansión monetaria cuantitativa (QE2).

Este movimiento, que ha sido objeto de crítica por parte de algunos socios del G-20 (especialmente Alemania, China y Brasil) está siendo contestado también dentro de EE UU con dureza por parte de los sectores más conservadores de la política y la academia. Desde el reforzado Tea Party, el nuevo senador Rand Paul y la musa de este movimiento, Sarah Palin, han criticado que la Fed vaya a imprimir 600.000 millones de dólares para inyectar liquidez a la economía. El objetivo último de la Fed es estimular a que las empresas tengan más posibilidad de crear empleo.

En el Partido Republicano, que está encontrándose en la tesitura de tener que escorarse a posiciones más conservadoras por influencia del Tea Party, la acción de Bernanke ha dado lugar a la presentación de esta iniciativa legislativa que si bien tiene pocas posibilidades de progresar, indica, en muy buena medida el ambiente hostil que se respira en Washington hacia la Fed. En el Senado, Pence ha encontrado eco a su propuesta y el senador Bob Corker, también republicano y miembro del Comité de Banca, ha coincidido con él diciendo que es el momento de clarificar el mandato de la Fed. "Dando a nuestro Banco Central una clara y explícita orden de mantener la inflación baja se va a servir mejor a los intereses de América que con el mandato que tenemos ahora", dijo.

Las declaraciones de estos dos legisladores llegan un día después de que un grupo de 21 economistas, periodistas y analistas publicaran una carta, que será reproducida como publicidad en The Wall Street Journal y The New York Times, pidiendo a la Fed que "repiense y cancele" la QE2.

Los firmanes son todos simpatizantes o cercanos al partido Republicano y de hecho han mantenido conversaciones con ellos antes de publicar la carta. En ella se pide una nueva política fiscal. Bernanke, ya dijo en un artículo de opinión en The Washington Post que la Fed "no puede resolver todos los problemas económicos por si misma" y los economistas que disienten con él afirman dicen estar de acuerdo en ese punto y de hecho piden un cambio en la política fiscal aunque su estímulo está más en la línea de reducir los impuestos, algo por lo que aboga sin cesar el partido republicano.

Pence afirmó en un comunicado que dado que el paro está por 18 mes consecutivo por encima del 9,4%, es evidente que "el mandato dual de la Fed ha fracasado". "Es hora de que la Fed se enfoque solamente en la estabilidad de los precios y no en la recientemente anunciada QE2 que monetarizará nuestra deuda y dará lugar a inflación".

William Dudley, el presidente de la Fed de Nueva York, y uno de los defensores de esta política expansiva, rechazó el lunes las críticas y dijo en una entrevista con la CNBC que el objetivo de la Fed "es muy simple, facilitar la condiciones financieras". Dudley dijo que los críticos están infravalorando la posibilidad que tiene el Banco Central de subir tipos (que están al 0%-0,25% desde diciembre de 2008). "La gente no entiende con claridad que podemos tener un mayor balance y no tener un problema de inflación a largo plazo", explicaba.

El martes se hizo público el índice de precios a productores, que se suele trasladar a la inflación, y la lectura del mes pasado reflejaba una subida del 0,4, muy por debajo del 0,9% esperado por los economistas. La subyacente (que excluye alimentos y energía) cayó un 0,6% cuando nadie contaba con ello, algo que da razones a la Fed para no tener preocupaciones con la inflación.