Salón Náutico de Barcelona

El deporte náutico sufre con la crisis

El número de licencias, incluidas las de vela, se redujo un 11% en 2009.

Pese a que ciertos segmentos de consumo parecían intocables, finalmente la recesión también ha pasado factura a los deportes náuticos. En el último año, las licencias para la práctica de este tipo de actividades se han reducido un 11% respecto al ejercicio precedente, hasta las 12.677 licencias, y las caídas se produjeron en todas sus ramas (motonáutica, remo, vela, piragüismo y actividades subacuáticas), excepto en el área de esquí náutico, según los datos publicados por la Feria de Barcelona (Fira), con motivo de la celebración del Salón Náutico.

La muestra, la gran cita comercial del sector náutico, ha servido para constatar cuáles son las tendencias del mercado en los últimos meses. En los nueve primeros meses de 2010 la matriculaciones de nuevas embarcaciones se redujeron un 6,5%, hasta los 5.081 unidades, lo que muestra que el sector náutico sigue en horas bajas. Sin embargo, el dato es positivo si se compara con la caída del 35,7% registrada en 2009.

Según reconoció el director del Salón Náutico, Luis Conde, esta muestra resulta una oportunidad para dar a conocer las posibilidades de un sector identificado normalmente con segmentos de la población con un elevado poder adquisitivo. "España tiene 18.000 kilómetros de costa y tiene que haber incentivos para aprovechar las posibilidades que esto supone para los deportes náuticos", afirmó.

Los pequeños resisten

Por segmentos, el descenso de matriculaciones se repartió de forma desigual. Son las embarcaciones de menor tamaño las que mejor están resistiendo los embates de la recesión: las matriculaciones de los barcos que miden menos de ocho metros cayeron un 0,5% entre enero y septiembre de 2010 y las de las que miden entre ocho y doce metros disminuyeron un 2%.

Mientras, los barcos que más están sufriendo la coyuntura económica son los que miden entre 12 y 18 metros, cuyas matriculaciones se han reducido un 21% en los nueve primeros meses del año, y los que miden más de 18 metros, que acumulan una caída de 16,7%.

El único ramo de la actividad que ha seguido una evolución radicalmente distinta es el alquiler de embarcaciones de recreo. En los nueve primeros meses de este año esta actividad mejoró sus ingresos en un 23,8% respecto al mismo periodo del año anterior.

Esta tendencia tiene que ver con el hecho de que muchos propietarios ante las dificultades económicas han decidido prescindir de los gastos que supone poseer una embarcación de recreo (amarre, mantenimiento y licencia, fundamentalmente) y prefiere alquilar durante sus días de vacaciones un barco ajeno, según explican fuentes de Fira. Los barcos más populares son los de menos de 4,5 metros de eslora, cuya demanda ha subido un 50% hasta septiembre de 2010.

Una semana en el mar cuesta unos 500 euros

El director de la empresa de alquiler de barcos Aproache, Joaquín Vázquez, asegura que el mercado español tiene poca cultura náutica y, por ello, desconoce las posibilidades de pasar sus vacaciones en el mar por un precio moderado.

"Un fin de semana en Denia o en Baleares puede salir por unos 100 euros por persona en un barco con capacidad para seis personas y con el patrón incluido", indica Vázquez. Pasar siete días en otros destinos, como Grecia, Croacia o Turquía, puede salir por alrededor de 500 euros por persona.

Por su parte, Ricard Costa, de Corsa Náutica, explica que su empresa ha puesto a disposición del público del Salón Náutico un abono de 42 euros al mes que permite el acceso a una serie de servicios de alquiler de barcos de recreo.