Berlín suaviza su postura ante la virulencia de la crisis en Irlanda

Merkel, obligada a rectificar por segunda vez

La Unión Europea intentó el viernes contener el rebrote de la crisis de la deuda soberana con un comunicado en el que se recuerda que el actual Fondo europeo de rescate no incluye ningún coste para los inversores en bonos de países de la zona euro. La declaración también precisa que el futuro mecanismo permanente de rescate, que podría suponer un coste para los bonistas, no exigirá a priori una reestructuración de la deuda, sino un compromiso de los inversores de que no vetarán esa posibilidad.

Esa precisión tiene doble lectura. En el plano financiero alivió de manera inmediata la presión sobre la deuda de Irlanda, Portugal y España. En el plano político supone una nueva rectificación del Gobierno alemán, embarcado en mensajes contradictorios y equívocos desde el comienzo de la crisis de la deuda soberana en febrero de este año. Desde la fórmulas para ayudar a Grecia hasta la participación o no del FMI en los rescates, Berlín ha cambiado una y otra vez de postura, provocando por el camino una fortísima volatilidad en los mercados y daños en las finanzas de los socios más débiles de la UE.

Las actuales turbulencias en Irlanda se desencadenaron el mes pasado cuando la canciller Angela Merkel reabrió el debate sobre el funcionamiento de los mecanismos de rescate en la zona euro. Merkel dejó claro en la cumbre europea que considera improrrogable el actual Fondo (EFSF, en sus siglas en inglés) más allá de junio de 2013 (las elecciones generales en Alemania están previstas para septiembre de ese año). Y exigió su sustitución por un nuevo instrumento que contemple una reestructuración de la deuda.

Esa propuesta requeriría un acuerdo de la UE por unanimidad. Y España, entre otros países, "va a posicionarse en contra de esa hipótesis", señaló en Seúl el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, que auguró poco éxito a la propuesta alemana.

Pero la simple apertura del debate parece haber castigado la deuda de los socios más vulnerables. "Creo que lo que se ha estado diciendo ha tenido unas consecuencias, quizá, inesperadas", se quejó el viernes el primer ministro irlandés, Brian Cowen, en relación con la iniciativa de Merkel. La canciller y su ministro de Finanzas, Wolfgang Schäuble, parecen haber suavizado su posición en las últimas horas ante el riesgo de provocar el colapso irlandés. Pero los dos han demostrado en estos meses su capacidad para volver a agravar la situación.