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El plazo llega hasta 2019

El Banco de España insiste en que los bancos tienen un amplio calendario para aplicar Basilea

El director general de Regulación del Banco de España, José María Roldán, destacó hoy que el calendario propuesto para que la banca cumpla con los requisitos y la medidas incluidas en la normativa Basilea III es muy amplio -hasta 2019- y valoró que suponga "un colchón" para afrontar mejor posibles crisis.

En unas jornadas celebradas en Madrid sobre Basilea III, Roldán subrayó que la intención de esta norma no es solucionar la actual crisis, sino hacer que las entidades estén más preparadas para potenciales crisis futuras.

Basilea III es un modelo similar a los colchones anticíclicos de capital consolidados en España hace años -fórmula que ha permitido a los bancos españoles sortear la crisis en mejores condiciones que otros países- y supone un conjunto de medidas acordadas por los gobernadores de los bancos centrales y las autoridades monetarias de los 27 países miembros del Comité de Supervisión Bancaria de Basilea para reforzar la solvencia y liquidez de entidades de crédito.

Entre otros asuntos, el acuerdo establece que las reservas sobre el total de activos de las entidades que presten dinero deberán aumentar gradualmente del 4% al 6% para 2019.

En estas jornadas organizadas por Unidad Editorial, se destacó que estas medidas persiguen crear colchones para evitar y gestionar con liquidez posibles crisis futuras y que las entidades tengan más capacidad de resistencia y recursos de calidad para poder absorber las posibles pérdidas provocadas por un escenario adverso.

También se valoró que la mayoría de los bancos españoles no tendrán, en principio, grandes problemas para cumplir con estos requisitos al contar ya con provisiones y colchones anticíclicos, fruto de las características de la legislación española, las exigencias del Banco de España y sus estructuras internacionales basadas en filiales y en banca comercial.

Roldán apostó por la creación de estos colchones anticíclicos a nivel internacional y recordó que se persigue acumular, en tiempos de bonanza, el capital que puede ser necesario durante las crisis para capear el escenario adverso, con las pérdidas que puede provocar.

Agregó que la necesidad de adaptación que supone Basilea III para los bancos y las cajas de ahorros españolas no es diferente a la que se produce en otras zonas, al tiempo que recordó que las políticas de desembolso de dividendos de los bancos españoles no han sido agresivas, lo que refuerza su capital.

Basilea III se aplicará de manera progresiva entre 2013 y 2019 para no entorpecer la recuperación económica, las reservas sobre el total de activos de las entidades que presten dinero deberán aumentar del 4% al 6%, y a los bancos se les exigirá además reservas adicionales de emergencia del 2,5% para evitar usar dinero público en futuras crisis.

En este foro, el director general de la Confederación Española de Cajas de Ahorros (CECA), Jose Antonio Olavarrieta, consideró que las cajas han salido fortalecidas con el proceso de reestructuración, pero no quiso debatir las recientes críticas de varios bancos, que se quejan de que estas uniones están siendo excesivamente lentas.

Olavarrieta recordó que la última reestructuración de cajas, que se produjo en los años 90, implicaba al 40% del sector y tardó cuatro años en completarse, mientras que la de ahora afecta al 96% de los activos de estas entidades y "ha avanzado mucho" en los dos meses que han pasado desde la reforma de la ley de cajas.

Asimismo, recordó que el tamaño medio de las cajas cuando el sector se componía de 45 entidades se situaba en 28.504 millones de euros en activos, en tanto que al quedar en 18 el tamaño medio será de 71.260 millones.

También rechazó que estos procesos de reestructuración de las cajas afecten negativamente al crédito, ya que los saldos de los créditos concedidos por estas entidades a las empresas habían aumentado en 300 millones de euros a cierre de septiembre, mientras que en el resto del sector se recortaron en 25.000 millones.

Olavarrieta destacó que las ayudas que ha recibido el sector bancario europeo son una desventaja para el español, e insistieron en que las reglas de juego deben ser iguales para todos.

También recordó la aportación española a los "tests de estrés", que han controlado al 96% del sector financiero frente al 65% de media en el resto de los países europeos.

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