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Bruselas quiere dar tiempo a los Gobiernos para encajar su rating

Bruselas planteó el viernes la posibilidad de obligar a las agencias de calificación a alertar con un plazo de 72 horas a los Gobiernos de los países sobre cuya deuda soberana van a emitir una valoración de riesgo.

El preaviso, según la Comisión Europea, permitirá al país informar a la agencia "sobre cualquier error actual en su valoración o sobre cualquier evolución reciente que pueda influir en el rating".

La propuesta figura en el documento publicado por el departamento europeo de Mercado Interior como base para una consulta pública sobre el endurecimiento del control de las agencias.

El departamento dirigido por el comisario europeo Michel Barnier plantea a lo largo de 32 páginas las medidas que podrían aprobarse próximamente para atajar las supuestas carencias de las agencias reveladas durante la actual crisis.

La CE hace especial hincapié en la revisión de las normas aplicables a los ratings de la deuda soberana, por el impacto que tienen esas calificaciones en el coste de la refinanciación de la deuda pública y el precio de los bonos del Estado.

Bruselas recuerda que tras la crisis del euro en mayo, se ha criticado a las agencias "por su lentitud en captar el deterioro de las finanzas públicas en algunos países y su reacción excesiva a la hora de rebajar las calificaciones".

Para mejorar la calidad de los servicios de evaluación, el documento de Barnier sugiere que se obligue a las agencias a dar una explicación detallada sobre los " parámetros, límites e incertidumbres que afectan a los modelos utilizados para el rating de una deuda soberana".

La UE, según el documento, podría obligar a las agencias a celebrar encuentros periódicos con todas las partes interesadas, incluidas las autoridades del país, los inversores o la banca.

Y se les podría exigir, además, que aclarasen el número de personas involucradas en la elaboración del rating y que retrasen su publicación hasta el cierre de los mercados en Europa.

Barnier también plantea introducir más competencia en una activad dominada por tres compañías (Standard & Poor's, Moody's y Fitch). Según Bruselas, se podrían crear nuevas agencias nacionales europeas o nacionales.