Con perspectiva "estable"

S&P mantiene la calificación de A+ para la deuda pública de Italia

La agencia de calificación de riesgo Standard & Poor's (S&P) informó hoy de que mantiene la calificación de "A+" para la deuda a largo plazo de Italia y de "A-1+" para la deuda a corto plazo, con perspectiva "estable".

La agencia de calificación confirmó además, a través de un comunicado, su estimación de "AAA" para el riesgo de convertibilidad y transferencia de fondos.

S&P precisó que su confirmación de una perspectiva "estable" refleja la confianza en que la deuda pública italiana se estabilice en 2011 y en que el país transalpino logre reducir su déficit alrededor del 3% del PIB en 2012 para iniciar una reducción gradual de su endeudamiento a partir de ese año.

A pesar de que estas calificaciones reflejan una "economía relativamente próspera y diversificada", la agencia consideró que "la elevada deuda, los intereses y las perspectivas de crecimiento económico débil continuarán limitando la flexibilidad de las políticas económicas a largo plazo".

Además, S&P alertó de que la "potencial inestabilidad política" del país transalpino puede suponer un riesgo para futuras políticas económicas y fiscales. "La contracción económica entre 2007 y 2010 ha anulado prácticamente una década de esfuerzos de consolidación fiscal por parte de Italia", afirmó la agencia en la nota.

Standard & Poor's vaticinó que el endeudamiento de Italia alcanzará el 116% del PIB en 2011, el mismo nivel que se registró en 1997, frente al 100% de 2007.

A pesar de las medidas de consolidación fiscal puestas en marcha por el Gobierno italiano, la agencia apuntó a que el endeudamiento podría incluso aumentar en los próximos meses como consecuencia de los riesgos asociados a la recuperación económica.

"Aunque estas medidas se han aplicado completamente, esperamos que la deuda italiana alcance el 120 por ciento en 2011, antes de comenzar a reducirse gradualmente", explicó la analista de S&P Eileen Zhang.

Además, la agencia subrayó la dificultad de una aproximación más agresiva a la consolidación fiscal a causa de los pronósticos de crecimiento relativamente débiles y de la rigidez estructural, especialmente en el mercado de trabajo.

Asimismo, la "creciente fragilidad" de la actual coalición de Gobierno dificulta, según S&P, la aplicación de reformas estructurales a corto plazo.

Todo ello, unido al bajo crecimiento de la productividad y a la pérdida de competitividad a nivel internacional, dificulta la creación de empleo, lo que podría incidir negativamente en las perspectivas de crecimiento a largo plazo.