TRIBUNA

Los retos del vino

El mundo del vino no ha sido ajeno a la crisis. Al contrario, el consumo del vino está íntimamente relacionado con el estado de ánimo del consumidor. Por ello no es raro leer noticias de bodegas que cierran, tiendas especializadas que desaparecen o viticultores que arrancan viñedos.

En el día a día es fácil apreciar el cambio de hábitos del consumidor. En hostelería se ha reducido el precio medio de los vinos, los restauradores han disminuido las referencias en la carta así como el número de botellas. Por otra parte, el consumidor se ha vuelto más conservador y se prefieren las DO clásicas. Además se bebe menos cantidad de vino y ha disminuido el consumo de vino de chateo. Sin embargo, no todo es negativo porque la venta en tiendas de alimentación ha aumentado. Hay un cambio en los hábitos, que ya había empezado con las nuevas disposiciones de Tráfico y ahora se bebe más en casa y menos en los restaurantes.

Ante el avance de las DO clásicas, las bodegas de denominaciones de zonas emergentes y con potencial, como es el caso de la DO Bierzo, luchan contra la crisis aprovechando sus cualidades y personalidad. Para ello es necesario mejorar tanto el conocimiento de la denominación como la imagen de la marca. Afortunadamente, estas denominaciones se ven beneficiadas con el mayor conocimiento que poco a poco va habiendo en España.

Parece lógico pensar que la exportación a países que parecen estar menos afectados o que declaran haber salido de la crisis es la otra parte de la solución. Los países que más vino español importan son Alemania, Reino Unido, Estados Unidos y Francia, pero los mercados son muy diferentes en cada país. Naturalmente es necesario conocer bien el mercado porque el esfuerzo comercial y económico que hay que hacer es muy grande.

El mercado está saturado y para sobrevivir hay que conseguir llegar al cliente ofreciendo calidad. En cuanto al precio, ha habido una bajada que beneficia al cliente pero, por debajo de un límite, no es buena una guerra de precios porque nadie puede producir mucho tiempo por debajo de coste. En estas condiciones solo sobrevivirán las bodegas que satisfagan las necesidades del consumidor de forma rentable.

No es fácil saber cuando comenzará el mercado nacional a repuntar. Además, en el consumo del vino hay una cierta estacionalidad, por lo que no es un índice muy fiable como indicador de crisis. Posiblemente, por la influencia del estado de ánimo del consumidor, seguiremos así hasta que éste no sienta que se ha acabado la crisis.

Celso Penche. Presidente de Bodegas Losada Vinos de Finca