Como las burbujas inmobiliarias

Rehn: La nueva disciplina fiscal hubiera prevenido los problemas en España

El comisario europeo de Asuntos Económicos y Monetarios, Olli Rehn, dijo hoy que la reforma de la disciplina fiscal que se lleva a cabo en la Unión Europea (UE) hubiera ayudado a prevenir problemas como las burbujas inmobiliarias en España e Irlanda.

En su opinión, la legislación actualmente en vigor no ha sido suficiente para evitar la crisis de la deuda en la zona euro, debido al rigor insuficiente en su aplicación y a que la vigilancia común no abarca los desequilibrios macroeconómicos.

"Irlanda y España son desafortunados ejemplos de esto", indicó Rehn en una conferencia celebrada hoy, según el texto difundido por la Comisión Europea.

A su juicio, la reforma de la disciplina fiscal acordada la semana pasada por los ministros de Finanzas y las instituciones comunitarias será útil para prevenir nuevas crisis, al ampliar la supervisión a los desequilibrios macroeconómicos.

"Sé que algunos escépticos dudarán del valor de este tipo de vigilancia. Yo no sería tan escéptico. Algunas de las simulaciones que hemos hecho sugieren que esta aproximación hubiera señalado los problemas insostenibles en Irlanda y España, mucho antes de que la crisis golpeara", aseguró Rehn.

En otro momento de su intervención, Rehn se refirió de nuevo a España, como ejemplo de las reformas estructurales que los países europeos deben poner en marcha.

"Las reformas adoptadas en España -señaló- pretenden reducir la dualidad del mercado de trabajo, donde la aparente flexibilidad es actualmente obtenida únicamente mediante altos costes sociales para los trabajadores temporales. Las estimaciones del Gobierno español sugieren que la reforma probablemente tendrá un significativo impacto positivo en el potencial de crecimiento y en el empleo".

Por otro lado, Rehn habló del mecanismo permanente de resolución de crisis que Francia y Alemania quieren poner en marcha para hacer frente a futuros problemas de insolvencia en los países de la zona euro, como el que ha afectado recientemente a Grecia.

"Necesitamos un mecanismo de resolución de crisis de tipo permanente", afirmó Rehn, quien cree que "su diseño debe hacerse con cuidado" y sin modificar el Tratado de Lisboa.

En principio, Alemania aboga por este cambio en los tratados para poner en marcha un procedimiento de quiebra ordenada de los países, en la que participe el sector privado, mientras que Francia teme que el daño asociado a una quiebra en la zona euro sea superior a los beneficios obtenidos.

Rehn se declaró abierto a las distintas opciones, aunque se mostró personalmente en contra de la posibilidad de retirar los derechos de voto a los países que incumplan la disciplina comunitaria, como han exigido Alemania y el Banco Central Europeo.

"Tengo la mente abierta a este respecto, con una sola exigencia. Cualquier arreglo aceptable que implique al sector privado debe ser lo suficientemente regulado para garantizar la estabilidad financiera, que es el objetivo final de nuestra política de crisis", dijo.