El Gobierno cree que los mercados ya reconocen el esfuerzo de España

Salgado advierte que no vacilará en adoptar más medidas si son necesarias para rebajar el déficit

El plan B que hace unas semanas le reclamó el gobernador del Banco de España al Gobierno para el supuesto de que las reformas en marcha no fueran suficientes para reducir el déficit ya está en la mente de Elena Salgado. "Si se necesitaran medidas adicionales para cumplir el objetivo de déficit, las aplicaríamos sin vacilar", ha dicho la vicepresidenta segunda esta mañana en el Congreso.

El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y la vicepresidenta segunda y ministra de Economía, Elena Salgado.
El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y la vicepresidenta segunda y ministra de Economía, Elena Salgado.

Tranquila por la garantía que supone el respaldo del PNV y Coalición Canaria a los Presupuestos estatales de 2011, Elena Salgado se ha limitado esta mañana a defender las previsiones económicas que maneja el Gobierno y a emitir señales de confianza a los mercados financieros. Cuando hace unas semanas el gobernador del Banco de España, Miguel Ángel Fernández Ordóñez, recomendó al Gobierno que tuviese un plan B para el supuesto de que el esfuerzo de austeridad presupuestaria no fuera suficiente para contener el déficit, desde el Ministerio de Economía se le contestó que dicho plan estaba de más porque se iban a cumplir las previsiones del Ejecutivo. Sin embargo, la vicepresidenta económica ha querido resolver hoy cualquier duda de que el objetivo primordial del Gabinete reside, precisamente, en la contención del déficit. Y lo ha hecho prometiendo que "si se necesitaran medidas adicionales" para alcanzar dicho objetivo, el Gobierno las aplicaría "sin vacilar".

Salgado ha señalado, además, que los mercados financieros y los inversores internacionales ya han comenzado a reconocer el esfuerzo que está realizando España para conseguir la consolidación presupuestaria, pues ya diferencian entre unos países y otros después de una etapa de turbulencias que se iniciaron con la crisis griega y continuaron con el efecto contagio a otros países. El reto de la política económica del Gobierno, ha dicho la vicepresidenta segunda, es "restablecer la confianza en la economía española y en sus cuentas públicas".

La responsable de Economía ha defendido como "razonable" la previsión de crecimiento del 1,3% para el año que viene, sostenida en la apuesta por la recuperación del consumo privado y la mejora del sector exterior. Incluso en el supuesto de que no se consiguiera este crecimiento, ha comentado Salgado, las previsiones de ingresos apenas sufrirían quebranto. Según los cálculos hechos desde Economía, la recaudación por el Impuesto sobre la Renta crecerá el año que viene un 6,2%, la de Sociedades un 3,9%, la del IVA un 7,3% y la de los impuestos especiales un 2,3%. Después de las cesiones realizadas a las comunidades autónomas, los ingresos del Estado descenderán, en todo caso, un 12,8%.

Con el fin de actualizar el compromiso del Gobierno con la consolidación fiscal, Economía remitirá en breve al Congreso un nuevo plan, ya que el actual ha quedado desfasado como consecuencia de las medidas adoptadas durante la fase de turbulencias financieras.

La vicepresidenta segunda ha vuelto a realizar una apuesta enérgica por las reformas estructurales ya que, en su opinión, "no caben atajos ni milagros para reducir el desempleo". El nivel de paro tiende a estabilizarse, según los datos suministrados por Salgado al Congreso, a partir de los datos obtenidos durante los dos primeros trimestres del año. En todo caso, el horizonte es de crecimiento lento y recuperación mucho más lenta del empleo.

Para el año que viene hay presupuestados 30.400 millones de euros para cubrir las prestaciones por desempleo, 112.000 millones para las pensiones y 27.000 para el pago de los intereses de la deuda. Este último capítulo no preocupa demasiado a la responsable de la política económica. El coste de la refinanciación de la deuda durante este año ha supuesto el 13,7% del PIB, frente al 15% de Francia y el 20% de Italia, ha comentado Salgado.

Por último, la vicepresidenta ha calificado de "esencial" la reforma del sistema de pensiones que prepara el Ejecutivo. De los 74.000 millones de coste de estas prestaciones en 2004 se ha pasado a 112.000 en 2011.