Análisis

El colchón de Salgado

Crecer al 1,3% el próximo año es ciencia ficción para la economía española, según estima la inmensa mayoría de los servicios de estudios y organismos internacionales. Sin embargo, la vicepresidenta segunda, Elena Salgado, tiene un as en la manga que hasta ahora no ha aflorado. No se trata de un mayor consumo que consolide sus previsiones de PIB (esto está por ver) sino de los ingresos con que cerrará este año la administración central. El avance de liquidación del Ministerio de Economía para 2010 indica que el Estado recaudará 121.550 millones, similar a lo que estaba previsto (121.206). Sin embargo, la subida de tipos del IVA y la ligera mejora de la economía sobre lo previsto permitirán que se supere con cierta holgura esta cifra en varios miles de millones, probablemente entre 2.000 y 3.000 millones, según reconocen los técnicos del Ministerio.

Este colchón, cuya cifra exacta no se sabrá hasta febrero, que es cuando se cierra el ejercicio del año anterior, permitirá a Salgado manejar el presupuesto de ingresos de 2011 con cierta comodidad. Tanto es así que puede que se alcance la recaudación prevista para el próximo año sin ese crecimiento del PIB del 1,3%, tal y como ha sugerido hoy Salgado en el debate de totalidad de los Presupuestos en el Congreso. El problema sin embargo, se encuentra en los gastos, con una factura por protección por desempleo resistente a la baja y con las cuentas de las administraciones territoriales, cada vez más agrietadas.

Ante esta incertidumbre, es posible que el colchón de Salgado, que hoy le permite estar tranquila en el estrado del Congreso, sea insuficiente porque el mercado, hoy por hoy, tiene su vista puesta más en lo que están haciendo comunidades autónomas y municipios que en la senda presupuestaria de un Estado central, cada vez con menor peso específico dentro del conjunto del sector público. La pelota está en el aire y no se sabrá en qué lado del campo cae hasta la segunda mitad del año que viene, cuando los nuevos gobiernos regionales salidos de las urnas de mayo certifiquen el estado real de sus cuentas públicas, más allá de las estimaciones actuales.