Lealtad, 1

Bonus récord y crédito en coma

La debilidad del sistema financiero sigue en el epicentro de la actual crisis económica y tres años después de su comienzo, el crédito continúa sin fluir, paralizando con ello la recuperación. Sin embargo, y mientras los bancos todavía se lamen sus heridas, regresa intacta, como si nada hubiera sucedido, la retribución variable de los altos ejecutivos bancarios de Wall Street. Nada menos que hasta niveles récord.

Según un estudio publicado esta semana por The Wall Street Journal, la remuneración de los empleados de las principales firmas de Wall Street marcará su segundo récord consecutivo en 2010, con un incremento del 4%, hasta los 144.000 millones de dólares (104.000 millones de euros). Será lo que cobre la plantilla de bancos mayoristas y minoristas y también los gestores de hedge funds. Todo ello sin que se haya regulado la fórmula en que la banca retribuye a sus empleados, no sólo a los grandes ejecutivos, y en la que se premia en mayor medida el logro de objetivos a corto plazo.

Los bonus de la banca están precisamente en el origen de la actual crisis. Una política de retribución que recompensaba la toma de riesgos con los que lograr resultados rápidos y brillantes -cada vez mejor remunerados- y que dejaba de lado la ortodoxia bancaria. A mayor riesgo, mayor ganancia y mayor bonus al final de año. Esta era la fórmula mágica que alimentó la ingeniería financiera previa a la quiebra de Lehman Brothers y que, a pesar de que el sistema financiero se haya vuelto del revés, aún prevalece.

Los bancos estadounidenses, los mismos que tuvieron que recibir millonarias ayudas públicas con tal de que el sistema financiero no saltara por los aires y que contagiaron con sus excesos al resto del sistema financiero internacional, son los mismos que ahora premian a su plantilla con cifras récord. La retribución variable no tiene por qué ser discutible, pero siempre que haya garantías y límites para que no vuelva a fomentar la avaricia.