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País Vasco

Impenetrables a la tormenta de la crisis

Nuevos productos 'made in Euskadi' para competir desde la calidad y la tecnología contra los bajos costes de los países emergentes

Las empresas vascas trabajan para consolidar empleos, productos y servicios de calidad, después de que la crisis demostrara, una vez más, que los ciclos económicos cambian y se llevan por delante las inversiones a corto plazo, sobre todo si están limitadas a ámbitos concretos, como el de la construcción.

En busca de esa actividad impermeable a las coyunturas negativas de los mercados, diversos grupos se afanan en consolidar una reputación internacional para el made in Euskadi para construir negocios de futuro donde la tecnología y la innovación son claves. La globalización es irreversible y hace imposible competir en costes contra los países emergentes en equipos de bajo valor añadido. Los directivos vascos tienen claro que hay que volcarse en mercados como China, India o Brasil sin perder más tiempo, porque los clientes tradicionales en Europa y Estados Unidos no parece que resulten suficientes para garantizar el futuro de las empresas locales.

La búsqueda de esos nichos que resguarden a las compañías de la tormenta provocada por la crisis económica y la competencia de los países en desarrollo se extiende a todos los sectores. Desde la automoción a la aeronáutica, pasando por las energías renovables, los bienes de equipo, las máquinas-herramienta y hasta la gastronomía vasca.

Los conceptos anteriores dan el salto al mundo empresarial con realidades tangibles. Por ejemplo, Corporación Mondragón, que tiene el proyecto más avanzado de España en el ámbito del coche eléctrico. O CAF, que está en fase de desarrollo de su plataforma Oaris de alta velocidad ferroviaria. ITP, por su parte, mantiene su liderazgo mundial en turbinas aeronáuticas de baja presión.

En máquinas-herramienta, Danobat ha desarrollado equipos especiales para la industria ferroviaria, mientras que el grupo alavés Cegasa ha cerrado alianzas internacionales en el ámbito de las pilas alcalinas. La cooperativa guipuzcoana Ulma, por su parte, innova en nuevos envases para alimentos y productos farmacéuticos. En automoción, CIE y Gestamp, dos fabricantes de componentes de dimensión mundial, también se aplican en el desarrollo de productos avanzados. El primero investiga en nuevas piezas que pesen menos (y que por tanto reduzcan las emisiones de los vehículos) y el segundo ha mejorado sus procesos de estampación de piezas en caliente. En energías renovables, Aeroblade lucha por convertirse en un proveedor de referencia internacional en el segmento de palas eólicas para turbinas multimegavatio.

Todos estos son proyectos industriales de una economía con historia y presente fabril, el auténtico motor del cambio hacia una sociedad del conocimiento avanzado en el País Vasco. Pero fuera del mundo de las factorías también se buscan inversiones de futuro, en base al conocimiento cultural que atesora Euskadi. El próximo año abrirá sus puertas Basque Culinary Center, la Facultad de Ciencias Gastronómicas que se construye en San Sebastián. Participan los más reputados cocineros de esta tierra, como Arzak, Subijana, Aduriz, Arbelaitz y Martín Berasategi, entre otros. Y a ellos se ha añadido el catalán Ferran Adrià. La gastronomía vasca es uno de los imanes para el turismo, que este año está batiendo su récord histórico en el número de visitantes.

El lehendakari Patxi López transmitía este mes, en un discurso en un foro empresarial, que "hay que construir nuevas infraestructuras para que la economía vasca no pierda conexión con la modernidad. Tenemos que pensar cuánto y cómo invertimos en innovación e investigación para que realmente Euskadi se convierta en la sociedad del talento". Añadía que "tiene que terminar de una vez la competencia malsana entre los territorios Álava, Guipúzcoa y Vizcaya y entre las ciudades, en referencia a las capitales vascas. Dentro de muy poco vamos a ser una gran metrópoli unida por el TAV. En media hora se unirá cualquier capital con otra. Y eso tiene que facilitarnos las cosas", apuntó en relación con el desarrollo económico.

Sobre los programas del Ejecutivo de Vitoria orientados a las empresas, el lehendakari destacó en esa intervención la "reciente aprobación del Plan de Competitividad. El próximo enero le tocará al Plan de Ciencia y Tecnología. Vamos a movilizar unos recursos de los sectores público y privado que suman más de 12.000 millones de euros".

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