La respuesta sindical a la crisis

Zapatero sale en auxilio de los sindicatos y les invita al diálogo

El presidente introduce en la agenda las pensiones y la negociación colectiva

Lejos de las amargas experiencias de 1988 y de 2002, el Gobierno ha rehuido en esta ocasión la confrontación con los sindicatos. José Luis Rodríguez Zapatero acudió ayer, incluso, a su socorro emplazándoles al diálogo que se propone abrir en breve sobre la reforma de las pensiones. El mensaje que se quiere transmitir desde el Ejecutivo es que sobra agenda económica como para llegar a acuerdos con los convocantes de la huelga.

Entre librar una guerra de cifras y de descalificaciones o adoptar un tono conciliador, casi paternalista, el Gobierno optó ayer por la segunda opción con el fin de hacer posible dos cosas: tener puentes con los sindicatos y, en segundo lugar, dejar una puerta abierta a la recolocación del PSOE y del Ejecutivo ante su propio electorado.

Zapatero aprovechó ayer la sesión de control al Gobierno celebrada en el Congreso para emplazar a los sindicatos y a los empresarios a retomar el diálogo con el fin de reformar el sistema de pensiones y de abordar algunos flecos pendientes de la reforma laboral, entre ellos el de la negociación colectiva y el del denominado 'modelo austriaco', pensado para facilitar la movilidad de los trabajadores, sobre todo de los que acumulan más antigüedad en las empresas.

Zapatero recordó que la comisión parlamentaria del Pacto de Toledo ya trabaja sobre un informe elaborado por el Gobierno para modificar el sistema de pensiones, un reto al que el presidente dijo conceder la máxima importancia teniendo en cuenta, sobre todo, que es una reforma que focaliza ahora la atención de los mercados. El presidente tocó sólo de refilón la huelga general para insistir en que no la deseaba pero que la respetaba.

El portavoz de CiU, Josep Antoni Duran i Lleida, le recomendó a Zapatero que no rectificara las reformas en marcha, una paradoja teniendo en cuenta que los nacionalistas catalanes, por ejemplo, no dieron su voto favorable a la reforma laboral.

En todo caso, la mayoría de los partidos de la oposición pasaron con pies de plomo sobre la convocatoria de huelga. El líder del PP, Mariano Rajoy, prefirió centrar su atención en los Presupuestos que el Gobierno presenta hoy en el Congreso y que, en su opinión, sólo traerán más impuestos, más paro y menos inversión pública. La vicepresidenta segunda, Elena Salgado, presentará hoy el proyecto de ley cuando finalice el pleno de la Cámara Baja y después se lo explicará a puerta cerrada a su grupo parlamentario, en cuyas filas no se secundó ayer la huelga. Solamente se ausentaron del Congreso los diputados de IU, ERC y el BNG.

Zapatero anunció el pasado lunes a la ejecutiva federal del PSOE que se proponía utilizar los Presupuestos estatales de 2011 para reencauzar también el diálogo con los sindicatos, con independencia del alcance de la huelga general. En el PSOE hay una gran inquietud ante la posibilidad de que desde el Gobierno no se consiga conectar de nuevo con su base social antes de las elecciones locales y autonómicas de 2011, fecha que se considera toda una referencia para el porvenir del Partido Socialista e, incluso, del liderazgo del propio Zapatero.

A este intento de recuperar la base de su propio electorado obedece, en parte, la decisión de subir los impuestos a las rentas más altas que el Gobierno incorporará a los Presupuestos del año que viene.

De momento, la crítica del PP no se ha centrado tanto en el contenido del proyecto de ley, que todavía no se conoce, como en la naturaleza del acuerdo sellado con el PNV para hacer posible su aprobación. El portavoz económico del PP, Cristóbal Montoro, mantuvo ayer que este acuerdo puede romper la 'caja única' de la Seguridad Social. El vicepresidente tercero, Manuel Chaves, con ganas de balón, negó tal extremo y recordó las cesiones más importantes que el PP le hizo a los partidos nacionalistas en la etapa de gobierno de José María Aznar para poder conseguir su apoyo.

Salgado limita el margen para las rectificaciones

Si alguien creyó que las reiteradas invitaciones de José Luis Rodríguez Zapatero al diálogo con los sindicatos pueden dar margen al Gobierno para rectificar algunas de sus reformas, la vicepresidenta Elena Salgado trató ayer de desmentir tal creencia. Aunque el presidente haya hecho esta oferta a los agentes sociales para el "desarrollo" de estas reformas, advirtió Salgado, en "lo fundamental" van a seguir adelante.

Los periodistas preguntaron a Salgado por la disposición del Ejecutivo a abordar, tras la huelga general de ayer, una rectificación en su política económica. La vicepresidenta recordó que todas las reformas han sido aprobadas por el Parlamento. Y añadió: "Lo fundamental, lo que se ha aprobado en este Parlamento, por supuesto que vamos a seguir adelante con ello porque entendemos que es lo que el país necesita".

Imagen exterior

CiU señaló ayer que no comparte la huelga general convocada por los sindicatos porque, sobre todo, perjudica la imagen exterior de España y no ayudará ni a que la economía se recupere ni a la creación de empleo. Fue la fuerza política que se definió de forma más clara.