El pulso de la coyuntura económica

Los expertos estiman un estancamiento del PIB, pero descartan otra recesión

Después de crecer dos décimas en el segundo trimestre, la actividad española sufrirá una nueva inflexión en el tercero, según el consenso de los analistas. A su juicio, la actividad no crecerá o decrecerá una décima, si bien ninguno espera el retorno de la recesión.

Elena Salgado, vicepresidenta económica
Elena Salgado, vicepresidenta económica

Medio año después de recuperar los números negros, la economía española afronta un nuevo reto: salir con pulso del duro giro fiscal adoptado para contener las presiones de los mercados. La subida del IVA, el fin de las ayudas al automóvil, el recorte de gasto en infraestructuras y la rebaja del sueldo de los funcionarios condicionarán la actividad en la segunda parte del año, aunque, de momento, los expertos descartan una vuelta a la recesión.

El primer mojón para comprobar la resistencia será el dato del producto interior bruto del tercer trimestre, que el INE publicará dentro de casi dos meses. Después de que el PIB sorprendiese entre abril y junio con un avance de dos décimas, el consenso de los analistas espera un cambio de tendencia.

Xavier Segura, director del servicio de estudios de Caixa Catalunya, habla de "encefalograma plano", es decir, crecimiento nulo entre julio y septiembre. "Estamos ante una nueva inflexión, después de los avances de los dos periodos anteriores. El crecimiento podría volver a ser nulo en el último trimestre, para cerrar el conjunto del año con un -0,3%".

Desde Analistas Financieros Internacionales, su socio David Cano cree que el PIB retrocederá una décima entre julio y septiembre: "El adelanto de consumo que impulsó la actividad en el segundo trimestre explicaría el descenso en el actual. Además, no creo que se pueda sostener la inversión empresarial". Tampoco AFI prevé que Española recaiga en la recesión, técnicamente, dos periodos consecutivos a la baja. Espera un crecimiento nulo en el cuarto trimestre.

Las estimaciones de los analistas se basan en varios indicadores coyunturales que apuntan a un valle en la todavía tímida recuperación. Los relativos al consumo (que aporta dos tercios del PIB) son los más preocupantes: tanto la disponibilidad de bienes como el índice del comercio al por menor volvieron a terreno negativo en julio, castigados por la subida del IVA. Análogamente, las matriculaciones de vehículos sufren fuertes deterioros por el agotamiento del Plan 2000E.

Por contra, los indicadores subjetivos registran mejoras generalizadas frente al trimestre anterior. Una vez disipada la crisis de deuda que hizo temer por la solvencia de las cuentas públicas en primavera, los indicadores de confianza de la industria y del consumidor aminoran su descenso interanual, apoyando una mejora de perspectivas en próximos trimestres. Otro valor positivo lo aporta la utilización de la capacidad productiva, que con un 73,9% regresa a niveles de hace dos años. Los datos manejados por el Ministerio de Economía se resumen en el Indicador Sintético de Actividad, que cae medio punto respecto al segundo trimestre, hasta el 1,4%.

En el lado más negativo de las opiniones de los analistas se posiciona José Luis Martínez Campuzano, estratega de Citi. "No veo una recaída en picado, pero sí que puede haber un descenso de una décima. Creo que la actividad se estancará en el próximo año y medio, y el PIB aún podría caer un 0,1% en 2011, con un escenario mundial menos positivo".

Más optimista es José Carlos Díez, economista jefe de Intermoney, el centro de análisis que más ha acertado en sus previsiones en los últimos años, según Esade. "Vemos datos divergentes, algo más positivos en la afiliación y, sobre todo, en el turismo, frente a la negativa evolución de los servicios y la venta de coches. Esperamos un crecimiento de una décima o, si acaso, un estancamiento, pero no recaída. En el cuarto trimestre, pasado el efecto del fin de las ayudas al automóvil, el PIB volvería a crecer un 0,2%". De forma similar estima el servicio de Estudios del BBVA, apuntándose a un creimiento entre el 0,1% y el 0,2%.

Al margen de los movimientos bajistas en la demanda interna, queda por ver el comportamiento del sector exterior. Exportaciones e importaciones desaceleran sus avances respecto al segundo trimestre, si bien lo hacen en mayor medida estas últimas, lo que podría derivar en una mayor aportación externa al crecimiento.

El Gobierno avisa del posible frenazo

La vicepresidenta segunda del Gobierno, Elena Salgado, lanzó el jueves pasado un aviso indirecto sobre lo que puede deparar el crecimiento económico en el tercer trimestre. En el debate parlamentario sobre la Ley de Economía Sostenible, Salgado aseguró que la aprobación de reformas estructurales es "más importante que nunca, debido a las dosis importantes de incertidumbre y la intensidad desigual" que rodean la recuperación económica. Después del inesperado crecimiento del PIB de dos décimas entre abril y junio, la también ministra de Economía preparó así el terreno para un hipotético retroceso en la segunda mitad del año en curso.

"Ni el consumo ni la inversión pública contribuirán al crecimiento a corto plazo", explicó antes de reconocer que "el margen para más estímulos públicos se ha agotado en España, por lo que ahora toca ejercer medidas de consolidación y abordar las reformas estructurales con velocidad para afrontar la presión de unos mercados muy volátiles".

El proyecto de Presupuestos Generales del Estado que presentó el viernes Salgado (y cuyo detalle entregará el próximo jueves en el Congreso de los Diputados) contempla una caída del PIB del 0,3% en el conjunto de este año. Es la misma cifra que ya avanzó en junio, y hacia ella -a la baja- convergen últimamente los principales centros de análisis privados. Ese mantenimiento lleva implícito un frenazo en el tercer trimestre, ya que el segundo mejoró incluso las previsiones gubernamentales.

Para el año que viene, Economía espera un crecimiento del 1,3%, que serviría para que el empleo aumentase un tímido 0,3% y dejaría la tasa de paro en una media del 19,3%.

Las cifras

0,2% aumentó el PIB entre abril y junio, superando los pronósticos mayoritarios.

1,4% es el indicador sintético de actividad del tercer trimestre; se sitúa medio punto por debajo del registrado en el segundo.