Se analiza la viabilidad del sistema

La gran banca europea perfila su alternativa a Visa y Mastercard

La gran banca europea ha comenzado a analizar la viabilidad de un esquema de tarjetas alternativo a Visa y Mastercard. El proyecto Monnet atiende las indicaciones de la Comisión Europea (CE) y el Banco Central Europeo (BCE). El próximo enero se conocerá el resultado de los estudios. De aprobarse, la iniciativa podría echar a andar en 2012.

Europa quiere su propio emblema de tarjetas. Es decir, una alternativa a Visa y Mastercard que le permita tener voz propia en un mundo donde cada vez los pagos en efectivo ceden más terreno a las transacciones electrónicas. La Comisión Europea (CE) y el Banco Central Europeo (BCE) llevan insistiendo a la banca continental para que cree un esquema de medios de pago regional desde 2006. Es la vieja aspiración de "una entidad política, una moneda". Aunque esté acuñada en plástico. Y parece que, finalmente, sus plegarias han sido atendidas. Una veintena de grupos financieros ha comenzado los estudios para determinar la viabilidad del llamado proyecto Monnet.

El pistoletazo de salida se dio el pasado 5 de mayo en Madrid, donde un nutrido grupo de entidades bancarias europeas acudió a un simposio bajo el nombre El Proyecto Monnet. En la reunión también estuvo presente Gertrude Tumpel-Gugerell, miembro del comité ejecutivo del BCE.

A raíz del encuentro, una veintena de firmas de seis países distintos decidieron formar la llamada Monnet Project Association. Así, a lo que hace años comenzó siendo una idea comandada por las entidades de Francia y Alemania se han terminado sumando la flor y nata de la banca española, el sistema financiero portugués en bloque y varios nombres notables de Bélgica, Reino Unido e Italia.

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El consorcio, recién registrado en Bruselas, consta de un comité estratégico, en el que cada una de las entidades financieras está presente. Por debajo se ha formado un órgano operativo con un vocal por país. Y colgando de él, se han definido cuatro grupos de trabajo.

Estos grupos han comenzado a analizar los detalles sobre gobierno corporativo y personalidad jurídica, marketing y características del producto, infraestructura tecnológica y modelo de negocio. La intención es que presenten un informe de viabilidad el próximo enero. Los trabajos cuentan con el asesoramiento de la consultora francesa Capgemini.

Varias fuentes consultadas señalan que, si el resultado es satisfactorio, Monnet podría echar a andar en 2012. De momento, cada integrante ha comprometido entre 200.000 y 300.000 euros, lo que da a los trabajos preparatorios un presupuesto próximo a los seis millones de euros.

Los cuatro grupos de trabajo se reúnen del orden de tres o cuatro veces al mes, la mayor parte a través de teleconferencia. Aparte, hay programado cada mes un encuentro del comité estratégico en alguna ciudad europea.

Unidad de pagos electrónicos

La iniciativa tiene todavía muchos detalles por definir, tales como si abarcará sólo productos de débito (rivalizando así con las Mastercard Maestro y Visa Electrón), o si también desarrollará tarjetas de pago fin de mes y crédito aplazado. Tampoco está claro si Monnet será sólo un esquema o si tendrá detrás un procesador de pagos.

La implantación de la zona única de pagos del euro (SEPA) obliga a distinguir entre las marcas y los ordenadores que tramitan las órdenes. SEPA establece unos requisitos comunes a las transferencias, domiciliaciones y tarjetas, de forma que su uso sea tan universal como el de billetes y monedas en la región. Entrará en vigor en 2011.

Todos los bloques económicos quieren su red de pago electrónico

La tarjeta gana fuerza a ojos vista en las compras minoristas. Sólo en Europa, cuatro de cada 10 compras se pagaron con dinero de plástico en 2008. Por eso, los grandes bloques económicos mundiales desean tener un emblema propio.

EE UU, hogar de la primera tarjeta de crédito, ha sido el más prolífico. Además de Visa Inc. y Mastercard, cuenta con American Express, Diners Club y Discover. Japón fundó JCB en los años sesenta y la emergente China constituyó China Union Pay (CUP) en 2002. Rusia e India también tienen proyectos en marcha.

La UE también desea el suyo propio, sobre todo tras el aterrizaje en Bolsa de Nueva York de Mastercard y Visa, a pesar de que esta última mantuviera al margen de la OPV su rama europea. El Viejo Continente tiene tres iniciativas en curso: Monnet, Payfare y EAPS, que reúne a varios esquemas nacionales de tarjetas, entre ellos Euro 6000.

Las tasas de intercambio, piedra angular del proyecto

La clave de Monnet es su viabilidad económica. Los esquemas de tarjetas más populares se basan en un sistema de pago con cuatro partes: el titular de la tarjeta, el emisor del plástico, el banco dueño del lector y el comerciante. La entidad emisora retiene un porcentaje de la compra (tasa de intercambio), que el otro banco luego repercute sobre el comercio (tasa de descuento). La tasa de intercambio ha sido motivo de choque entre la CE, Mastercard y Visa.

Europa comienza a reconocer la posibilidad de que la tasa de intercambio sea lícita. Gertrude Tumpel-Gugerell, del BCE, admitió el pasado mayo que para que Monnet salga adelante es necesario "encontrar un modelo de financiación". Y desde Bruselas señalan que "los trabajos están tan avanzados que se podría dar el salto tan pronto como se aclare jurídicamente el modelo de negocio", informa Bernardo de Miguel.