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Londres impulsa el mercado de la bici con medidas fiscales

Gracias al programa 'En bici al trabajo', avalado por el Gobierno de Cameron, las ventas de las dos ruedas crecieron un 350% en 2009.

Reino Unido elevó el uso de la bici a categoría de estrella mediática durante la campaña presidencial que llevó a David Cameron al número 10 de Downing Street. Su trayecto matinal en bici desde su barrio de Notting Hill hasta el Palacio de Westminster, sede del Parlamento, cuando era diputado, le sirvió para abanderar un Gobierno con sello medioambiental. Aquella campaña ganadora quiso mostrar a un primer ministro que empatiza con la creciente conciencia verde de los ciudadanos y con los retos de la agenda política mundial, como el cambio climático.

Aunque tras estrenar el puesto de primer ministro Cameron tuvo que bajarse de la bici por razones de seguridad, las dos ruedas están registrando un crecimiento imparable en los hábitos urbanos de Reino Unido. La bici es un sector económico en alza. En 2010, el valor de este mercado asciende a 698 millones de libras (834 millones de euros), empujado pese a la crisis económica, o precisamente gracias a ella y a la voluntad de ahorro de los ingleses.

En 2009, el mercado de las dos ruedas registró un récord de crecimiento, subiendo un 350% respecto al ejercicio anterior. La política de transporte del Gobierno explica en gran parte esta increíble apuesta por la bici como medio de transporte urbano. El Ejecutivo ha reinventado el programa Cycle to Work (en bici al trabajo), creado en 1999 para fomentar el uso de la bici entre los ingleses en su trayecto diario al trabajo. La medida prevé que las empresas, independientemente de su sector de actividad y tamaño, dispongan de bicicletas en régimen de préstamo para sus empleados.

A cambio de un simbólico sacrificio salarial, el empleado ahorra el IVA en el alquiler de la bici y de accesorios como las luces, el casco, el cesto o el chaleco reflectante. A su vez, la empresa se beneficia de un régimen impositivo ventajoso por la compra de todo el material. El empleado decide el periodo de alquiler, al cabo del cual la bici vuelve al mercado abierto, a un precio reducido.

El programa cuenta con una cadena de tiendas especializadas que trabajan con las empresas que deciden apuntarse a esta iniciativa. Cualquier empleado de una compañía que esté suscrita a Cycle to Work puede consultar, en una página web específica, el coste que le supondrá la bici, a partir de una serie de criterios de búsqueda.

Gracias a este sistema, el uso de la bicicleta en Londres ha registrado un alza del 91% en la última década, con más de 500.000 trayectos diarios. Abundan las tiendas de bicis y de accesorios y existen decenas de asociaciones dedicadas a fomentar el uso de las dos ruedas.

Según los cálculos de estos organismos, cada nuevo ciclista urbano ahorra hasta 423 euros en gasto sanitario, en contaminación y en congestión. Por cada euro de gasto en bici, Reino Unido obtiene cuatro euros de beneficio. No en vano, Londres figura entre las capitales europeas que han frenado el acceso del coche al centro urbano, con la creación de una tasa de congestión.

El sistema de alquiler de bicicletas en Madrid, postergado sine díe

La crisis económica se ha cobrado por partida doble el plan del Ayuntamiento de Madrid para dotar a la capital de un sistema público de alquiler de bicicletas, anunciado para marzo de 2011, como el que ya disfrutan otras grandes ciudades como Barcelona, Sevilla y Zaragoza. El ayuntamiento lo retrasó una primera vez en 2009, y este año ha vuelto a congelarse por la misma razón.

La concesión del concurso, gestionado por la Empresa Municipal de Transportes (EMT), ya contaba con varias empresas candidatas y supondría un coste de 51,4 millones de euros durante diez años.

El proyecto Mybici perseguía el aumento de los desplazamientos en bici del 0,6% actual al 3%, una cifra aún muy alejada del 10% de Berlín.

El programa de alquiler incluía 1.560 bicicletas instaladas en aparcamientos del centro de la ciudad, así como una red de carriles para circular.

Los ciclistas urbanos son gente normal

Es la principal conclusión del estudio realizado por el equipo de Alan Tapp, de la Universidad de West of England de Bristol, sobre hábitos de transporte en Reino Unido.

Según el informe, sólo un 10% de encuestados considera que los ciclistas urbanos son "unos hippies de izquierda", una respuesta que ha sorprendido a los autores del estudio, que esperaban una mayor percepción negativa de los ciudadanos que se mueven en este tipo de vehículo.

Un 69% cree que se debería tomar en serio a los ciclistas, mientras el 43% reconoce querer disponer de una bici cuando se encuentra en medio de un atasco.

Sin embargo, sólo el 6% se sube a una bici "con mucha frecuencia"; el 5%, "con cierta frecuencia"; el 28%, "sólo algunas veces", y el 46% no se sube nunca a una bicicleta.