El Ibex cae el 1,35%

Los mercados vuelven a poner en duda la deuda soberana europea

Los mercados volvieron a cebarse ayer con la deuda pública de la periferia europea y la prima de riesgo de Portugal e Irlanda se elevó a tasas históricas. La banca fue el motor de las ventas en Bolsa, ante las dudas sobre la efectividad de los test de estrés y el impacto de nuevas tasas sobre el sector. El Ibex cayó el 1,35% y perdió los 10.500.

El fantasma de la quiebra sistémica que acosó a Europa la pasada primavera volvió a pasearse ayer por el Viejo Continente. El optimismo que mostró el presidente de la UE, José Manuel Durão Barroso, en cuanto a las previsiones de recuperación económica no consiguieron convencer a los inversores -ni desalentar a los especuladores- por lo que las dudas volvieron a posarse en torno a la fortaleza de los países europeos y en su capacidad para hacer frente a sus emisiones de deuda pública.

La situación recordó al momento en que la posibilidad de que Grecia entrara en quiebra -y de que no fuera el único estado miembro en caer- desató una crisis de confianza en los mercados. Ayer, de nuevo, el bono a 10 años del país heleno fue uno de los más afectadas, alcanzando 951 puntos básicos de diferencia con el alemán, utilizado como referencia.

Teniendo en cuenta, sin embargo, que Atenas ya vio esta cifra llegar a los 965 puntos en mayo, la peor parte se la llevaron otros. Fue el caso del bono irlandés, cuya prima de riesgo con el germano se disparó 21 puntos hasta los 386, con un tipo de interés que roza ya el 6% (está al 5,98%). La situación fue igualmente grave para Portugal, cuyo diferencial se elevó 12 puntos hasta los 360, y a un tipo del 5,79%. En ambos países, la prima de riesgo marcó máximo histórico.

En España, a su vez, este spread se mantuvo en 180 puntos. Una diferencia que se debe más al buen funcionamiento del papel de Berlín como valor refugio que al propio coste de emisión de deuda española, que se sitúa en el entorno del 4%.

El pesimismo que invadió a los inversores ayer se vio alimentado por la publicación, por parte del Wall Street Journal, de que los test de estrés aplicados a la banca europea no contemplaron toda su cartera de deuda soberana. Una afirmación dura en un mal día para el sector. Se suele decir que a reunión de pastores, ovejas muertas. Una percepción parecida debieron tener ayer los inversores acerca de la cita que los ministros de Economía de la UE celebraron en Bruselas. Los miembros del Ecofin mostraron su disposición para crear nuevos impuestos sobre la banca, y para establecer mecanismos de prevención ante futuras crisis financieras. A priori, no obstante, el mensaje de confianza sólo se tradujo en nuevas inquietudes para los accionistas. Principalmente para los de la banca.

Si termina creándose, la nueva tasa garantizaría que sea el propio mundo financiero, y no los contribuyentes, quien cargue con el coste de eventuales descalabros dentro del sector. También se preparan nuevos organismos de supervisión. Esta nueva lupa sobre las cuentas, y la amenaza del recorte de beneficios en pos de la seguridad del sistema provocaron rápidamente ventas generalizadas de las acciones bancarias por todo el Viejo Continente.

La situación, sin ser dramática, dejó en números rojos a 53 de las 54 entidades financieras que cotizan en el Stoxx 600, con la única excepción del sueco Svenska Handelsbanken. De media, el financiero fue el sector que más cayó, un 1,3%.

El Ibex pierde los 10.500

El peso de las firmas financieras en los parqués desencadenó resultados negativos en los principales índices europeos desde Fráncfort (-0,6%) a Londres (-0,58%) pasando por París (-1,11%). La Bolsa española fue una de las más afectadas. El Ibex 35 cayó un 1,35%, dejándose de nuevo la barrera de los 10.500 puntos, para descansar en los 10.479. Los nueve bancos del selectivo tiraron hacia la baja, con especial incidencia de los gigantes Santander, que perdió un 1,67% y BBVA, que cayó un 2,17%.

Finalmente, el conjunto de estos temblores terminaron escuchándose en la Bolsa de Nueva York. Tras el puente del Día del Trabajo, Wall Street optó por la prudencia. Así, el S&P cerró con una caída del 1,15%, el Dow Jones cedió el 1,03% y el Nasdaq, el 1,11%.

Las cifras

10.479 puntos marcó ayer el Ibex 35 al cierre de la sesión, en la que se dejó un 1,35% hasta perder los 10.500.

-1,3% es la caída media sufrida ayer por el sector bancario en toda Europa.

Se impone la huida a la calidad

ORO Crece el apetito por el oro. En momentos de incertidumbre y volatilidad se impone la huida hacia los activos considerados más seguros. Una tendencia que se repitió en la sesión de ayer y que situó el precio del metal precioso en niveles récord. El oro cotiza ya en el entorno de los 1.257 dólares la onza y acumula una subida del 15% en lo que va de año. Los expertos consideran que las incertidumbres económicas, la volatilidad y las compras de los bancos centrales pueden seguir favoreciendo su cotización.

FRANCO SUIZO El franco suizo volvió a mostrar ayer su condición de activo refugio en una jornada de turbulencias como la de ayer. Marcó un nuevo máximo histórico frente al euro en los 1,2844 francos por cada divisa europea, con lo que da un paso más en la trayectoria ascendente que se acentuó en el mes de agosto.

YEN El Banco de Japón no logra convencer al mercado de su disposición para atajar la apreciación del yen, que ayer marcó las 83,5 unidades por dólar, nuevo máximo frente al billete verde de los últimos 15 años.

DEUDA ALEMANA La búsqueda de la seguridad también se evidenció ayer en la evolución de la deuda alemana. La rentabilidad del bono a 10 años, que se mueve a la inversa que el precio, cayó al 2,255% ayer aunque aún está algo por encima del mínimo de 2,11% que marcó en la última sesión de agosto.