Fin de las ayudas fiscales

El colapso de la vivienda nubla la recuperación en EE UU

El mercado de la vivienda no se perfila como el soporte sobre el que la economía de EE UU pueda emerger con fuerza como ha ocurrido en pasadas crisis. Las ventas de casas de segunda mano (casi el 90% del mercado) se desplomaron un 27,2% en julio.

La caída del 27,2% de las ventas fue casi el doble de lo que esperaban unos analistas que llevan ya semanas descontando escenarios poco favorables y contemplando la idea de una recaída en la recesión o una recuperación económica tan suave y lenta como para que la mejora no se perciba como tal. El presidente de la Reserva Federal de Chicago, Charles Evans, dijo que la recuperación está siendo "extremadamente modesta" y la evolución de la vivienda no hizo más que rubricar sus palabras.

El colapso, que ha rebajado la demanda de casas a ratios no vistos desde 1995, se produjo como consecuencia del fin de una ayuda fiscal (de un máximo de 8.000 dólares) que se prolongó desde finales de mayo hasta septiembre para compradores que tuvieran iniciado el proceso de compra y tuvieran tiempo de cerrar sus contratos. La extensión se garantizó casi a última hora y los compradores aceleraron los trámites, por lo que julio es el primer mes sin ayudas fiscales directas.

La foto del mercado de la vivienda, que directa e indirectamente (renovaciones, muebles o electrodomésticos) supone casi el 15% del PIB se completa con las previsiones de RealtyTrac, que prevé que este año haya un millón de embargos hipotecarios.

Lawrence Yun, economista jefe de la Asociación Nacional de Inmobiliarios, explicó ayer que esperan que se mantenga el actual ritmo de ventas durante varios meses. "Los consumidores aprovecharon racionalmente la ayuda fiscal y desde mayo las nuevas firmas de contratos han sido notablemente más bajas". Yun asume que habrá una "pausa en las ventas" que puede durar hasta septiembre, lo que complicará la salida de los inventarios que están a los niveles más altos en una década. Al ritmo actual de compras, deberían pasar 12,5 meses para liquidar el stock de casas sin vender.

Los inmobiliarios quieren ver luz al final del túnel y apuntan a unos tipos hipotecarios históricamente bajos gracias a la acción de la Fed, (4,42% a tipo fijo durante 30 años) y una posible estabilización del empleo para acortar el frenazo en las ventas.

No es un argumento que convenza a Nigel Gault, analista de IHS Global Insight. Según Gault, "lo más preocupante es que no hay evidencias de que pueda haber una mejora". A la vista de los datos de la vivienda y de que la recuperación industrial que se ha vivido en el primer semestre está perdiendo fuelle, otro economista, David Wyss, jefe de análisis de S&P en Estados Unidos cree que el país tiene una "posibilidad realista" de caer en una espiral que recuerde a la década perdida japonesa.

Un mercado acostumbrado a la ayuda del Tío Sam

El mercado de la vivienda continúa deprimido. El escaso movimiento que existe es gracias a las garantías de financiación concedidas por el Gobierno. Dos entidades financieras (casi) nacionalizadas, Fannie Mae y Freddie Mac, están garantizando el 90% de las hipotecas.

Bill Gross, analista de Pimco, el mayor gestor de bonos del mundo, explicó ayer que puesto que este mercado ha crecido acostumbrado a la ayuda del Tío Sam, romper este hábito y confiar todo al sector privado "sería desastroso". Gross cree que las hipotecas se dispararían hasta 400 puntos básicos "anulando la recuperación liderada por la vivienda".