Retorno a los parqués

GM, una fábrica de sorpresas que prepara su viaje a la Bolsa

La automovilística retrasa su esperada OPV tras la salida de su presidente

GM, una fábrica de sorpresas que prepara su viaje a la Bolsa
GM, una fábrica de sorpresas que prepara su viaje a la Bolsa

General Motors ha retrasado definitivamente hasta la semana que viene su plan para iniciar la vuelta a unos mercados que tuvo que abandonar el año pasado, cuando suspendió pagos bajo la tutela del Gobierno. Estaba previsto que el viernes informara a la SEC, el regulador de los mercados de EE UU, de sus intenciones, aunque sin demasiado detalle. Pero el cambio de su consejero delegado, anunciado por sorpresa el jueves, ha operado cambios en cascada en el calendario.

Es una cuestión temporal. Ed Whitacre, un hombre cuya historia profesional anterior a Detroit se asocia indisolublemente a la operadora AT&T pasa el volante de la empresa a Daniel Akerson, a quien conoce bien no solo porque desde hace relativamente pocos meses sea consejero de la automovilística sino porque fue quien movió los hilos en el mismo sector que él ya que fue el primer ejecutivo de MCI y Nextel.

El inesperado giro ha sido aplaudido porque se sabía que Whitacre no iba a quedarse a largo plazo en la compañía y se considera a Akerson como una persona con capacidad gestora para terminar de dar la vuelta a la automovilística pese a su inexperiencia en el sector. No obstante, el momento escogido para hacerlo público ha dejado más de una boca abierta por la delicadeza del proceso de venta en el que se encuentra la empresa. Además, el hecho de que Akerson fuera presentado tras los resultados trimestrales, y con una inusual falta de lustre, no evitó dejar una sensación de improvisación.

Tras sanear sus libros, ahora pretende reducir el peso del Estado

Una vez que se actualicen las nuevas posiciones, algo previsto en los próximos días, GM empezará el recorrido que le llevará a protagonizar una de las mayores OPV de la historia. Se espera que esta oferta culmine en otoño, dependiendo de la evolución de unos mercados que vuelven a dar señales de nerviosismo.

Uno de los principales objetivos del retorno a los parqués es rebajar el peso del Estado, que posee el 61% de la compañía desde su paso por los tribunales y que así se convierte en minoritario. Whitacre, que se mantendrá como presidente del consejo hasta finales de año, recordó que no quieren dar motivos a nadie para que les llamen Government Motors.

De paso, la matriz de Opel quiere mandar el mensaje de que la automovilística está dispuesta a pagar el préstamo hecho por los contribuyentes americanos el año pasado para evitar su hundimiento.

Desde luego, ante los posibles inversores se presenta como una empresa totalmente renovada, distinta de aquella que forzó una cuestionada (hasta estos días) intervención de rescate por parte del presidente Barack Obama. La nueva GM emergió con los libros limpios de deuda dejando atrás, ante el juez, los restos de la parte de la empresa no viable y que está en liquidación.

Frente a unas pérdidas de casi 13.000 millones de dólares en el segundo trimestre de 2009, GM ha ganado 1.300 millones en este mismo periodo del actual año fiscal. Es una importante mejora incluso comparándose con los del primer trimestre. Aunque en parte las cifras se hayan conseguido gracias a una cuestión fiscal, la empresa no ha tenido que cerrar fábricas este verano y está camino de aproximar su rentabilidad a la de Ford. GM se está convirtiendo en una fábrica de sorpresas que tiene ahora la misión de encontrar a quien simplemente confíen en ella.

Un desconocido en Detroit

Quiere el destino que la persona llamada a conducir GM, Daniel Akerson, sea profesor de la Escuela de Gestión Sloan del MIT.

Alfred Sloan fue uno de los primeros y más celebrados presidentes de la automovilística, el hombre que convirtió a GM en un gigante.

Eso y un breve paso por el consejo de GM es toda la experiencia que Akerson tiene en el mundo del motor, casi cerrado hasta poco a las influencias de otros estilos de gestión dado que el automovilismo ha sido, tradicionalmente, cuna de muchas de las estrategias empresariales contemporáneas.

Pese a ello, su sorprendente nombramiento no ha alterado a nadie pues se ha conjurado el temor a que GM esté dirigida por alguien ajeno a Detroit. Su predecesor, elegido por el Gobierno, venía del sector de las telecomunicaciones y ha gestionado GM con diligencia; Alan Mulally, de Ford, también fue una novedad y la empresa del óvalo ha renacido. Akerson se ha labrado un perfil de gestión agresivo que se presume beneficioso para una empresa que Sloan, hoy, no reconocería.