TRIBUNA

Buen momento para comprar deuda

Varios factores nos indican que el buen momento para comprar la deuda de empresas y entidades financieras ha vuelto. Uno de los principales factores ha sido la estabilización del mercado de las carteras deudoras que ha tenido lugar en los últimos trimestres tras la congelación de movimientos en los últimos dos años y la euforia desatada en el periodo 2003-2007.

Hace siete años, comprar deuda hasta se puso de moda y las ventas fueron muy rentables para las compañías españolas durante los cuatro años siguientes. El sector era nuevo y algunas consultoras entraron sin tener la experiencia suficiente lo que introdujo una disparidad de criterios para valorar la deuda y disparó su precio por encima de su valor real.

En 2007, con la crisis en el horizonte, los compradores se dieron cuenta de que estas carteras se vendían a un precio demasiado alto. Las empresas de servicios y las entidades financieras no quisieron vender su deuda a un precio inferior mientras los compradores, asesorados por consultoras muy especializadas en la auditoría, gestión y comercialización de la deuda, tenían la certeza de que las carteras deudoras estaban sobrevaloradas.

La reacción fue que unos y otros se dieron un tiempo para esperar un mejor momento para materializar las operaciones. Pero vino la crisis, aumentó la deuda y los intereses y en consecuencia el mercado se detuvo. Incluso con los intereses bajos, se esperó una reactivación del mercado que no se produjo.

La actual reactivación de la venta ha venido especialmente por varios factores como la especialización de las empresas auditoras encargadas de la valoración de la deuda y que han puesto en el mercado su valor real. Otro es el aumento de la deuda de las empresas en épocas de crisis, la dificultad de la gestión del cobro si no se es realmente una empresa especializada con profesionales formados para ello y especialmente la antigüedad de la cartera deudora.

Realmente la antigüedad ha sido un aspecto determinante para que algunas empresas decidan vender su deuda aunque sea a un precio menor al que desearían. Con más de tres años de antigüedad, la deuda es muy difícil de gestionar para los profanos y la empresa ve que es mejor venderla al precio de tasación y contar con estos ingresos antes de que se devalúe todavía más con el paso del tiempo.

Hoy, mediante el scoring, auditoría y tasación de la deuda que se realiza en empresas como Horwath Auditores, se sabe el valor en el mercado de una cartera deudora según su antigüedad, área geográfica, tipo de deuda y sector al que pertenece.

Por poner algunos ejemplos, antigüedad porque con el paso del tiempo es más difícil cobrarla; área geográfica porque la experiencia demuestra que es más fácil recuperar una deuda en Cataluña que en Andalucía o sector porque hay ámbitos profesionales que sufren en mayor medida la crisis. Y todo ello influye en el precio de compra de una cartera deudora que se encuentra hoy por debajo de los 3 y 4 puntos porcentuales respecto a hace tres años.

Una de las tendencias a seguir ha sido la asociación de las empresas consultoras, especialistas en auditar, valorar y comercializar las deudas, con despachos de abogados especializados en el cobro extrajudicial y judicial. Esto es de vital importancia para evitar su devaluación en el tiempo, pero es especialmente importante para conservar la imagen de una compañía ante sus deudores que siempre pueden volver a ser sus clientes.

Esta es otra de las razones por lo que muchas compañías evitan la venta de la cartera deudora si no se es un especialista en la gestión del cobro de la deuda. Además otra de las tendencias es comprar de forma recurrente la deuda de una compañía durante un periodo determinado, normalmente cada trimestre, y a un precio previamente pactado. Y con empresas realmente serias y con profesionales específicamente formados para ello. La compra de la deuda tiene hoy mejores perspectivas.

Pepe Oriola. Socio director de Oriola Abogados