EDITORIAL

Los proyectos buscan dinero en la Bolsa

El segundo semestre del año viene cargado de operaciones corporativas, especialmente salidas a Bolsa. El primer semestre fue parco en OPV en España, limitado a varias empresas en el Mercado Alternativo y el regreso al parqué de la central de reservas de viajes Amadeus, que colocó 1.317 millones de euros. Otros mercados han dado muestras de un mayor dinamismo concentrado en el segundo trimestre, especialmente en Asia, que ha acumulado la mitad de las salidas al mercado, mientras Europa ha iniciado tímidamente el despegue.

Varias son las empresas que estudian captar capital en Bolsa. Entre ellas se encuentran Mivisa, líder en envases propiedad del capital riesgo; el Canal de Isabel II, propiedad de la Comunidad de Madrid, que aspira a privatizar una minoría de sus acciones; Arcelor, que prevé sacar su división de acero inoxidable en una operación muy similar a Enel, que quiere obtener 4.000 millones de euros con la colocación de su división de energías renovables, o Repsol, que emulando a Santander, pretende cotizar en São Paulo su filial brasileña. También se mantienen en las quinielas las renovables TS Solar o Renovalia, cuyos intentos antes de verano fracasaron por el cambio regulatorio de las primas que ha puesto en solfa al sector. E, incluso, se apunta la posibilidad de movimientos ligados a las nuevas cajas, en especial Banca Cívica.

Los motivos de cada empresa para acudir al parqué son variados, aunque la mayoría pretende utilizar el dinero captado de los inversores para proyectos de expansión o reducción de su apalancamiento. Este último procedimiento ha despejado infinidad de dudas en proyectos empresariales que habían crecido demasiado deprisa, pero que contaban con unos fundamentales lo suficientemente sólidos como para apostar por ellos.

Pero lo más lógico es que la propiedad de las empresas ponga en el mercado una participación para captar recursos para la inversión, ante las posibilidades crecientes que se abren a poco que se recuperen los niveles de demanda en el mundo. Y tras tres años de cautelas y excepticismo, los inversores institucionales y particulares escudriñan cada posibilidad para colocar su dinero y obtener retornos lo más sustanciosos posibles. Con todas las cautelas, la situación financiera está dando muestras de normalización en los últimos meses, tras un mes de julio en el que ha descendido notablemente la volatilidad y se ha registrado una recuperación generalizada de los precios de los activos.

Hay ahorro suficiente en el mundo para atender todas las demandas de inversión, y hay oportunidades sobradas de incrementar el balance de las empresas con riesgos asumibles. Septiembre será el escenario en el que debe experimentarse una notable actividad corporativa en la que puedan participar los socios minoritarios.