TRIBUNA

La causa raíz

Cuando se buscan las causas de un problema, se pueden encontrar muchas explicaciones; cada una suele estar asociada a una solución o gama de soluciones que permiten corregirlo. No obstante, podemos llevarnos la sorpresa de que muchas de esas soluciones, que tienen en cuenta una explicación concreta, no solucionan el problema; pueden aminorarlo, atenuarlo, mitigarlo, hacerlo más llevadero.., dicho en palabras llanas: se pone un parche, pero el problema sigue ahí, sin resolverse.

Un problema no se resuelve cuando no se ha identificado su causa raíz, el origen de todas las consecuencias negativas posteriores, que se ramifican confusamente y dificultan la identificación de las actuaciones que lo erradicarían realmente. Atacar el problema atendiendo únicamente en esas consecuencias secundarias no lo resolverá, porque para resolverlo hay que actuar sobre aquello que lo originó.

Tomando el gran problema del déficit tarifario del sistema eléctrico, ya resulta familiar a nuestros oídos la frase de que "la culpa del déficit tarifario la tienen las energías renovables en general y la tecnología solar fotovoltaica en particular". Los 2.600 millones de euros que recibió como apoyo la fotovoltaica el año pasado contribuye al déficit, pero, evidentemente, no es la causa raíz, porque la generación del déficit es anterior al despegue fotovoltaico.

Si queremos resolver el déficit, debemos buscar la causa raíz. Para encontrarla podemos usar una primera pista, que nos la da, precisamente, ese empeño de ciertas empresas y grupos de interés en decir que la culpa es de las renovables. Esa insistente actitud nos lleva a pensar que culpar a las renovables puede ser una maniobra de despiste para que no investiguemos otras vertientes del déficit en las que quizá estén involucrados esas empresas y grupos de interés.

Y mira por donde, investigando, recordamos que en los años 2005 y 2006 los precios mayoristas de la electricidad subieron drásticamente y que el Gobierno apenas incrementó la tarifa regulada. Además, tampoco realizó una quita a esas empresas o grupos de interés, los cuales generaban la electricidad y, por tanto, eran los que se vieron favorecidos por ese incremento de precios. Esos años, y esas prácticas, fueron los que realmente originaron el déficit de tarifa que hoy estamos pagando.

Sin embargo, ahora, cuando las energías renovables empiezan a molestar a ciertas empresas y grupos de interés (sólo hay que ver la prensa para constatarlo), es cuando, paradójicamente, hay que dar una solución inmediata al déficit de tarifa, recortando las primas a las renovables. Y hay que dar un recorte de ajuste a termoeléctrica y eólica, y, sobre todo, un recorte de muerte a la fotovoltaica, para erradicarla del sistema y devolverla al sitio de donde no tuvo que salir: las instalaciones aisladas de la red.

Espero que la cordura se restablezca, que las cosas se pongan en su sitio, que se vuelva a la objetividad y se abandonen las posturas excluyentes en el sector energético. Si no es así, estaremos poniendo parches, parches interesados y, evidentemente, no se estará atacando la causa raíz del problema.

Javier Anta. Presidente de la Asociación de la Industria Fotovoltaica (Asif)