Una batalla con un final feliz
La larga batalla por Vivo ha dejado a ambas partes con heridas, aunque felices. Tras otra larga noche de negociaciones, Portugal Telecom cedió finalmente a la oferta de la empresa española para tomar el control de su empresa de móviles brasileña. Para alcanzar su objetivo, Telefónica tuvo que elevar el precio de su oferta en 350 millones de euros, hasta los 7.500 millones.
La disputa se estaba complicando cada vez más. La solución acordada, aún pendiente de aprobación por ambos consejos, es con mucho el mejor resultado para ambas partes. Al controlar Vivo, Telefónica puede ahora defender mejor su negocio de línea fija en Brasil (Telesp), cuyos clientes prefieren cada vez más el móvil. Sin embargo, el precio de 9,5 veces el Ebitda de este año es caro, según Iberian Equities.
Algunos analistas creen que la unión de Vivo con Telesp generará 4.000 millones de euros en sinergias, lo cual reduciría ese múltiplo a siete veces. Pero parece que Telefónica está pagando la mayoría de esas sinergias a los accionistas de PT. Por lo menos el último aumento se compensa con otros cambios: PT no tiene opción de vender su participación en Vivo por etapas o de comprar el 10% de las acciones que Telefónica posee en PT a un precio fijo. Telefónica sólo pagará ahora 4.500 millones de euros y el resto lo hará en dos tramos hasta octubre de 2011.
En cuanto a PT, que se ha asegurado un alto precio por Vivo, su intención es mantener una importante, aunque menor, presencia en Brasil invirtiendo al menos la mitad de los ingresos de Vivo en la compra de un paquete del 22,4% de acciones directas e indirectas en la operadora de telecomunicaciones brasileña Oi. Este plan allanó el camino para que el Gobierno portugués cediera después del escandaloso veto a la compañía española, según fuentes del sector. La acción de oro del Estado luso se consideró posteriormente ilegal por el Tribunal de Justicia Europeo. Pero el coste de la reputación de Portugal no debería ser subestimado.
Ninguna de las partes se ha cubierto de gloria en esta batalla. Ambos parecen haber conseguido lo que querían. Sin embargo, los más claros ganadores han sido los accionistas de PT.
Por Fiona Maharg-Bravo