Vertido en el Golfo

BP ata cabos y encara un largo camino de crisis

La petrolera para temporalme el vertido y se acerca a un acuerdo para vender activos

BP empieza a atar cabos para cerrar el primer y denso capítulo de una crisis de la que habrá más entregas antes de llegar a un desenlace en el que se asista a la transformación para siempre del gigante petrolero.

El jueves, 87 días después de la explotara la plataforma Deepwater Horizon en la que murieron 11 trabajadores y abrió la fisura que envenena de gas y crudo el Golfo de México, la compañía detuvo temporalmente el vertido. Después de haber filtrado por la ruptura unos 60.000 barriles diarios al mar, la imagen del petróleo saliendo a borbotones paró. La campana de contención y recogida que se empezó a instalar una semana antes estaba dando frutos mientras que la empresa seguía perforando dos pozos de alivio para sellar para siempre el yacimiento en agosto. "Ver un avance ha sido una buena noticia", dijo cauteloso el viernes Barack Obama.

El éxito de la operación no se podrá verificar hasta el domingo o lunes pues se sigue comprobando que hay presión para mantenerla operativa y que no compromete la integridad del pozo. El presidente dijo que el trabajo acabará cuando se cierre el pozo.

En el lado empresarial, BP trata de asegurar que la catástrofe ecológica y económica para la zona no acaba con la compañía.

Alaska

La empresa está a punto de cerrar la venta de activos a la petrolera texana Apache. Se especula que la próxima semana acuerde la venta de la mitad de su parte (el 26%) en el yacimiento Prudhoe Bay (Alaska). BP, gestionada por el controvertido Tony Hayward, podría conseguir entre 10.000 y 11.000 millones de dólares (unos 7.800 millones de dólares). Sus socios en Alaska, Exxon Mobil y ConocoPhillips con un 36% y Chevron, con un 2%, tienen derecho de tanteo.

Apache tendrá que pedir un crédito de casi 7.000 millones de dólares para financiar una adquisición que es complicada porque puede transferirle algunas de las responsabilidades con respecto al vertido que tuviera BP, si esta compañía suspendiera pagos. Es una posibilidad que sigue sin desestimarse por los mercados. Las víctimas pueden demandar a los compradores.

Además, podría estar negociando con Dutch Shell y Exxon más ventas. Sus títulos en Londres cerraban la semana con subidas de un 11,6%.

Y aquí empieza el segundo capítulo. La petrolera tiene dos grandes tareas por delante. La primera es seguir vendiendo activos para poder pagar la limpieza, contención y reclamaciones que ya le van a pasar una factura de 20.000 millones de dólares, para el fondo de compensaciones impuesto por Washington, y 3.500 millones que ha gastado en la operación del Golfo. Los analistas creen que la cifra puede triplicarse.

Además, la británica también tendrá que hacer lo propio con su imagen que a raíz de este suceso está empañada por la evidencia de que racaneó en medidas de seguridad.

BP será más pequeña en un sector donde se premia el tamaño debido a los altos costes de explotar zonas cada vez más difíciles y menos rentables. El capítulo final tiene muchas versiones, de momento llenas de especulaciones.