Debate sobre el estado de la nación

Zapatero asume su debilidad y reclama el máximo apoyo para afrontar las reformas

Consciente de su debilidad parlamentaria, José Luis Rodríguez Zapatero emplazó ayer a todas las fuerzas políticas a respaldar las políticas de ajuste y las reformas en las que se ha embarcado el Gobierno, decidido a corregir "cualquier desviación" en el gasto que pudiera poner en peligro el objetivo de déficit. Mariano Rajoy le negó este apoyo porque considera que el presidente es "el principal tapón" para la recuperación.

Zapatero asume su debilidad y reclama el máximo apoyo para afrontar las reformas
Zapatero asume su debilidad y reclama el máximo apoyo para afrontar las reformas

No fue ayer un debate para grandes anuncios, quizás porque la falta de credibilidad que arrastra el presidente, reconocida por él mismo en el debate, no le dejaba demasiado margen para ello. Zapatero se limitó ayer a intentar ofrecer un relato coherente de las circunstancias que le han llevado a hacer todo lo que dijo que no haría en asuntos tan sensibles como la reforma laboral, la de las pensiones o la reducción del gasto social.

El presidente emplazó en este contexto a todas las fuerzas políticas a avalar unas reformas que considera "imprescindibles" para el momento "trascendental" que vive España y reclamó a los ciudadanos "un esfuerzo colectivo" que irá acompañado, dijo, de un "reparto equitativo" de las cargas, como se verá en los Presupuestos de 2011. Para el otoño queda, pues, el anuncio de nuevos impuestos para las rentas más altas cuya intencionalidad, según fuentes del Ejecutivo, tendría motivaciones más políticas que recaudatorias.

La reforma de las pensiones centra ahora la atención del Gobierno y Zapatero despejó ayer el guión por el que se regirá el Gobierno en ella, a pesar de que la pasada primavera rectificó estos extremos a Bruselas. Habrá elevación de la edad de jubilación de los 65 a los 67 años en un periodo de 12 para que sea gradual y se introducirán medidas para mejorar el grado de contributividad a través de dos alternativas: la ampliación del periodo de cálculo de las cotizaciones para, según Zapatero, evitar perjuicios a los trabajadores que sean despedidos en los últimos años de su vida laboral o la prolongación del periodo de carencia establecido para tener derecho a una prestación de esta naturaleza.

Zapatero también pidió ayuda a todos los partidos para sacar adelante una reforma laboral que, como ha aconsejado el Banco de España, mantendrá los incentivos a los contratos temporales. El presidente, que todavía a finales del año pasado mantenía que no era necesario abaratar el despido ni flexibilizar la contratación, animó ayer a las fuerzas políticas a acompañarle en una reforma "que consiga reducir la dualidad y facilitar la adaptación de las empresas a las condiciones cada vez más exigentes de la globalización". Cualquier cosa, vino a decir, antes que tener una tasa de desempleo del 20% y un gasto en prestaciones de 35.000 millones por ejercicio.

Como hiciera hace un año, el presidente volvió a pedir el acompañamiento del Congreso para sacar adelante la llamada Ley de Economía Sostenible, que duerme en un cajón tras doce prórrogas sucesivas al plazo de enmiendas.

Indicadores positivos y crecimiento

No se atrevió Zapatero a hablar de brotes verdes, pero si apuntó algunos. Entre ellos, la gradual "normalización" del mercado inmobiliario, gracias al fuerte ajuste producido en la inversión residencial, el aumento de la tasa de ahorro de los hogares, la menor necesidad de financiación de las empresas y la corrección del diferencial de inflación con la zona euro. Se trata, dijo, de "signos alentadores" que permiten apuntar a un segundo trimestre nuevamente con crecimiento positivo, hipótesis que también avanzan indicadores como las afiliaciones a la Seguridad Social , la producción industrial, las cifras de aduanas o el gasto turístico.

En todo caso, Zapatero no negó el alto riesgo de que las medidas de ajuste aplicadas desde el Gobierno frenen la reactivación. Pero no había otro camino, defendió. "Hemos comenzado a crecer, lo hacemos todavía débilmente y para que ese crecimiento incipiente no se detenga tenemos que contribuir a dar estabilidad a los mercados en los que obtenemos la financiación para nuestra deuda, cumpliendo estrictamente con nuestros compromisos de reducción del déficit". Cualquier desviación en los objetivos marcados, insistió, "será corregida". Y para el año que viene, tocan unos Presupuestos "restrictivos". Todos los Ministerios tendrán un recorte del 15%, del que se salvarán sólo las partidas dedicadas a educación e innovación.

Consciente de que se está produciendo una desafección entre su electorado, Zapatero defendió que no olvidará "el conjunto de los valores" que respaldaron sus votantes. También hizo un guiño a los sindicatos, otro de los flancos débiles que se le ha abierto tras la convocatoria de la huelga general de septiembre. "Entre los objetivos de la reforma laboral no figura el debilitamiento de los sindicatos, que nadie lo espere", dijo con la misma vehemencia con la que hace sólo unos meses negó también la necesidad de nuevos ajustes en su intención de no estrangular el crecimiento.

Otros mensajes

Cajas: su reestructuración obedece a a dos objetivos. El de facilitar el acceso a la financiación para reforzar su solvencia y el de mejorar su gestión profesionalizando los órganos de gobierno.

Defensa del Plan E: su aplicación ha evitado la destrucción de 800.000 empleos.

Innovación: el plan puesto en marcha a nivel estatal permitirá crear en los próximos cinco años medio millón de puestos de trabajo.

Reparto de esfuerzos: en los Presupuestos de 2011 habrá medidas (impositivas) para garantizar un reparto equitativo de las cargas derivadas del ajuste.

Sindicatos: la reforma laboral no debilitará a las centrales porque, a juicio de Zapatero, siguen siendo la mejor representación de los trabajadores.

Estatuto catalán: el Gobierno recuperará por vía legislativa algunos artículos desechados por el Constitucional.

El Gobierno cree prioritario reducir el déficit de tarifa

Dos semanas después de convocar al Partido Popular a un gran pacto energético que frenó la subida de la luz, el presidente del Gobierno afirmó que se siente "plenamente comprometido con la reducción del déficit tarifario". De hecho, José Luis Rodríguez Zapatero anunció ayer que una vez se complete el proceso de revisión de los costes de la factura energética, el Ejecutivo adoptará "las medidas necesarias" para cerrar la diferencia existente entre los ingresos y los costes energéticos.

El presidente señaló que su propósito es alcanzar el "mayor consenso" posible con el primer partido de la oposición en cuestiones que definió como "vitales" y entre las que incluyó el mix energético, las infraestructuras y las interconexiones, la liberación de los mercados afectados, los costes del sistema eléctrico, las políticas de ahorro y eficiencia energética y la gestión de los residuos nucleares.

Todas estas iniciativas forman parte del plan de trabajo en el que ha invertido un año la subcomisión parlamentaria constituida para analizar el futuro energético en el horizonte de 2020.