TRIBUNA

Fútbol y 'green' TIC contra la crisis y el cambio climático

La situación actual y la incapacidad aparente de nuestros políticos para encontrar soluciones a la crisis provocan tal desánimo social que, a mi juicio, sólo hay dos temas que consiguen atrapar la atención de los ciudadanos, animarlos e ilusionarlos. Uno es el fútbol, el otro las Tecnologías de la Información y la Comunicación. Tan a la par va el consumo del noble deporte como el uso de aparatos y dispositivos tecnológicos. Cualquier novedad en ambas actividades da la vuelta al mundo y acapara portadas ninguneando notoriedad a las informaciones más tediosas y oficialistas sobre el déficit, la crisis mundial o las cifras de paro.

Con el fútbol no tengo sensaciones extrañas, con las TIC sí, concretamente dos. La primera es la falta de convencimiento de que esta industria pueda ser pilar de la profunda y necesaria transformación del sistema productivo y económico, al menos en nuestro país. Si bien nuestros políticos así lo afirman en sus declaraciones oficiales, lo cierto es que sus decisiones demuestran lo contrario y parece preferible invertir en autopistas o líneas de alta velocidad que hacerlo de una vez por todas en innovación y extensión de las TIC a todos los ámbitos de nuestra sociedad.

Mi otra extraña sensación nace de esta primera. Si en el fondo hay cierta reserva oficial a creer en las TIC como motor de desarrollo, aún menos se creerá en ellas como herramientas que facilitan la sostenibilidad y el ahorro energético de nuestro maltrecho planeta. También en este caso todo el mundo asiente y acepta tal capacidad, pero son numerosas las conclusiones que, fuera de los círculos profesionales donde se trabaja en esta misión, apuntan a que en realidad todo esto de las TIC verdes, como la RSC de las empresas, es puro marketing y cuestión de imagen.

Creo que todos somos cómplices de esta última sensación. A modo de ejemplo, en el último colapso aéreo provocado por las emisiones de cenizas del impronunciable volcán islandés Eyjafjallajokull pudimos enterarnos de las enormes pérdidas que han sufrido las líneas aéreas por la cancelación de vuelos. Pero no leí nada sobre los litros de queroseno y gasolina ahorrados al no volar los aviones y al eliminarse los desplazamientos hacia o desde los aeropuertos y su impacto positivo en las emisiones de C02. Eso sí, leí algunas cifras sobre el crecimiento del mercado de dispositivos para realizar videoconferencias experimentado en esos días.

Quizá debamos admitir que la generación responsable de la gestión del planeta es consumista y que, aunque con conciencia ecológica, disposición creo yo innata a todo ser humano, no hemos desarrollado aún la capacidad de creer que hay males que tienen remedio o que son capaces de enmendarse parcialmente.

Tal vez los datos que expongo a continuación sirvan para que los gestores actuales y las generaciones que asumirán ese papel en pocos años se convenzan de que se puede cambiar. El sector TIC tiene una posición única: sus productos consumen energía y suponen el 2% de las emisiones globales de CO2, pero proporciona tecnologías que reducen el consumo de energía del resto de los sectores económicos, responsables del 98% de las emisiones restantes. El uso de las TIC permite reducir las emisiones de CO2 entre un 10% y un 15% en la generación eléctrica, entre un 2% y un 5% en la industria, entre un 30% y un 40% en el transporte y la logística, entre un 10% y un 20% en el consumo residencial y de servicios, entre un 30% y un 40% en el propio sector TIC...

Quizás un botón de muestra sea más gráfico para comprender la idea que deseamos transmitir. Recientemente un fabricante de móviles ha incluido entre las prestaciones de sus equipos la posibilidad de recibir un aviso para desconectar el teléfono de la red cuando está totalmente cargado. Pues bien, si todos los usuarios cumplieran con lo indicado en ese mensaje se ahorraría la energía que se calcula necesaria para alimentar 100.000 hogares europeos de tamaño medio. Por tanto, poderse, se puede. ¿Queremos?

José Pérez. Director general de Asimelec