La ley iba a promulgarse el 4 de julio

El Senado de EE UU pospone la votación de la reforma financiera

No podrá ser. La foto de Barack Obama promulgando la ley de Reforma Financiera el día 4 de julio, todo un símbolo pues es un día de fiesta nacional, ya no será posible.

El texto del proyecto de ley fue aprobado el pasado viernes por la comisión de conciliación que ha fusionado el proyecto de ley del Senado y la de la Cámara de Representantes, y se esperaba que a lo largo de esta semana los plenos de las dos cámaras votaran a su favor sin demasiada oposición. No obstante, varios senadores republicanos que iban a votar a favor en el Senado forzaron ayer mismo la eliminación de un pasaje crucial del texto conciliado y ayer uno de ellos, Scott Brown (el senador republicano que sustituyó al fallecido Edward Kennedy) dijo que quería dedicar el fin de semana para leerse toda la ley antes de dar el si que ya comprometió.

A la vista de la situación política, el líder del Senado, Harry Reid, acaba de cancelar la votación hasta la próxima semana.

El desacuerdo comenzó a lo largo de esta semana. Brown y la senadora, también republicana, Olympia Snowe, decidieron repensarse el apoyo a la ley de Reforma Regulatoria una vez que comprobaron que en el texto de conciliación incluía una tasa de 19.000 millones sobre la gran banca y los hedge funds aplicable durante cinco años para pagar los costes de transición a la nueva ley. Esta tasa no estaba prevista en ninguno de los dos textos, pero el dinero no podía provenir de los presupuestos sin recortar los gastos por otro lado, por lo que se optó por la fórmula de la autofinanciación.

Los republicanos han criticado esta medida y, de hecho, los cuatro que iban a votar por la ley dijeron que no lo harían. El fallecimiento durante el fin de semana del senador demócrata Robert Byrd puso la aritmética de los votos casi contra las cuerdas, una situación a la que se llegó ayer cuando el demócrata Russ Feingold dijo que votaría en contra porque cree que la legislación no es suficiente. Otra senadora demócrata, María Cantwell, está indecisa. Ante esta situación, el comité de conciliación volvió a reunirse para eliminar la tasa. En su lugar, el coste será pagado por el TARP, o plan de ayuda a la banca, que expira el 3 de octubre. La mayor parte del dinero de este programa de ayuda a la banca, dotado con 700.000 millones de dólares, ha sido devuelto ya por las entidades.

Los republicanos, que tampoco quieren subidas de impuestos ni ampliar el déficit, siguen oponiéndose a esta solución porque es dinero de los contribuyentes. La Administración de Barack Obama considera sin embargo que el cambio es bueno porque así le permite plantear con más posibilidades la imposición de un tributo, la llamada tasa de responsabilidad por la crisis, a la banca. Esta tasa, que se impondría a la banca durante diez años para recaudar 90.000 millones de dólares fue propuesta en enero y en la cumbre del G20 del pasado fin de semana Obama dijo que estaba muy comprometido en su aprobación. El dinero recaudado irá destinado a reparar el daño a las cuentas públicas debido a la crisis financiera.

Así las cosas, la reforma regulatoria, sigue pendiente de un hilo que pasa por el Senado.