Cumbre de Toronto

Zapatero defiende ante el G20 el ajuste y la reforma laboral para promover el crecimiento

Los miembros del G20 han enterrado los compromisos de unidad y están buscando distintas salidas, a la carta, para terminar de conjurar la crisis económica y reforzar el crecimiento. Al término de la cumbre, el presidente español, José Luis Rodríguez Zapatero, explicó que su prioridad, sobre la que no vacilara, es la "imperiosa" reducción del déficit y las reformas estructurales que permitirán registrar crecimiento "sin gasto público".

El presidente de Gobierno, José Luis Rodrguez Zapatero.
El presidente de Gobierno, José Luis Rodrguez Zapatero.

El comunicado del grupo de países que representan el 85% de la economía global recogía en su redacción que es necesario completar planes de estímulo para "crear las condiciones que permitan una demanda privada robusta", pero el mayor énfasis se hizo en la idea defendida por Europa de tener un calendario de reducción de déficit y deuda. la primera meta será en 2013, fecha en la que se espera que los déficits se hayan reducido a la mitad. La deuda tendrá que ser estabilizada en 2016.

Zapatero admitió que los ajustes aprobados (reducción del salario de los funcionarios, congelación de pensiones y de recorte a la inversión pública) son "duros y difíciles pero aseguró que es un gran esfuerzo necesario. El presidente dijo que tal y como han reaccionado los mercados "no hay alternativa a los recortes", que dejarán el déficit en el 3% del PIB en tres años.

El presidente estadounidense, Barack Obama, que apostaba por la keynesiana vía del estímulo para apoyar el crecimiento, negó en su rueda de prensa que haya descoordinación. "Cada economía es única y cada país diseñará su propio curso, pero no se equivoquen, todos nos movemos en la misma dirección".

Obama, que recordó que hacía tiempo que se comprometió a rebajar su déficit al 4,2% en 2013 (desde el 10,1% actual) desdibujó las líneas del desacuerdo y reconociendo las tres distintas velocidades a las que se está recuperando la economía mundial, explicó que no todos los países "pueden correr a la salida a la vez". "Los países que tengan superávit deben pensar cómo pueden dinamizar el crecimiento y la demanda. No todas estas medidas implican estímulos", explicó.

Alternativas difíciles en 2011

Obama dijo que ya ha congelado el presupuesto discrecional, ha pedido ahorros en todos los ministerios, incluido el de Defensa, y explicó que los planes de reducción de déficit de Alemania, el país que con más vehemencia ha defendido los recortes, no son más duros que los suyos. Más aún, al final de la rueda de prensa advirtió que "el año que viene voy a presentar alternativas difíciles para el país y algunos de los que se quejan [en relación a la oposición republicana en el Congreso de EE UU] por los déficits y la deuda van a tener que defenderlas porque si no se va a ver que están de farol" ahora que critican los estímulos.

No obstante incidió que todos los países deben reconocer que la recuperación es frágil y queda aún por hacer. Pero advirtió que los consumidores americanos ya no pueden ser la única locomotora del crecimiento mundial. "Después de años en los que hemos tomado mucha deuda, los americanos, no tomarán más prestado para poner al resto del mundo en el camino de la prosperidad duradera. Ningún país debe asumir que su camino a la prosperidad pasa por exportar a EE UU", dijo con rotundidad.

China vuelve a escurrirse

El comunicado del G20 no hizo finalmente ninguna mención a China o a su divisa. Era algo que se retiró a petición de este país aunque los líderes mundiales querían recoger una mención a su anuncio de flexibilizar el tipo de cambio. Pero en el turno de preguntas y respuestas ante la prensa, Barack Obama dijo que va a vigilar cómo evoluciona la cuestión. Y añadió, "estoy de acuerdo con el comunicado cuando dice que el comercio es fuente de prosperidad para todos, pero eso si, tiene que ser un compromiso justo".

"Y por cierto que no me refiero aquí solo a divisas". El presidente de EE UU dijo que han tenido conversaciones con el Gobierno chino para acabar con otras barreras no tarifarias, monitorizar cómo se respeta la protección a la propiedad intelectual, y el funcionamiento de las empresas públicas chinas que, según los empresarios americanos con operaciones en China, se ven favorecidas en los contratos públicos.