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En un foro económico neoyorquino

Empresarios de EE UU cargan contra la reforma financiera de Obama

Líderes de algunas de las compañías más importantes del mundo criticaron hoy la reforma financiera que promueve el Gobierno de Estados Unidos, ya que restará capacidad de innovación y crecimiento al país y lo acercará a la situación que vive Europa.

"Menos Gobierno y menos impuestos", resumió gráficamente el popular magnate estadounidense de la comunicación Rupert Murdoch en esta cita que se estrenó este año en la Gran Manzana como un foro de debate similar al que cada año se celebra en Davos (Suiza) pero dedicado exclusivamente a la economía internacional.

En esta primera edición -en la que todos los ponentes fueron obsequiados con un iPad- muchos coloquios se centraron en la reforma financiera que prepara EE UU y en el temor del sector privado a que el aumento de regulación e impuestos desincentive la creación de empresas y la innovación, un problema que consideran que padece Europa.

Murdoch, propietario del segundo mayor grupo mediático del mundo, defendió que "Washington parece ver necesario castigar a los bancos de una manera que no tiene nada que ver con las causas de la crisis. Reducir sus beneficios es provocar un absoluto caos. El Gobierno debe garantizar que siguen prestando dinero".

Por su parte, James Tisch, el consejero delegado de Loews, una de las mayores y más diversificadas compañías estadounidenses, pidió "una regulación que suponga una verdadera solución, no una solución diseñada por un relaciones públicas".

Por su parte, uno de los principales magnates del panorama inmobiliario internacional, Jerry Speyer, apuntó que "uno de los mayores peligros de EE UU es la regulación, porque hará que las empresas que se vayan al extranjero".

"Es difícil creer que la gente que dirige los grandes bancos de Wall Street, que es muy lista, no se esté pensando que podría hacer el mismo trabajo desde China, Hong Kong o Singapur", añadió el fundador de Tishman Speyer, una empresa que controla el Rockefeller Center y el Chrysler Building de Nueva York.

El consejero delegado del fondo privado de inversión londinense Christofferson Robb, Richard Robb, también advirtió de que si se incrementa la regulación, se dará "un paso atrás" que acercará a este país la situación en la que vive Europa, donde "encontrar financiación es dificilísimo, porque está todo demasiado regulado".

El profesor de la Escuela de Negocios de Columbia Glenn Hubbard aseguró que "Europa dejó de innovar hace muchísimos años, mientras que en EEUU se innovó incluso en plena Gran Depresión", aunque en estos últimos diez años "hay síntomas de una fuerte caída".

"Los descubrimientos llegan de los mercados financieros, no de los tubos de ensayo", añadió el Premio Nobel de Economía en 2006, Edmund Phelps.

Por contra, el ex ministro de Finanzas francés y actual consejero delegado de Atos Origin, Thierry Breton, criticó la oposición del sector empresarial estadounidense y apuntó que en Europa se ha asumido que hay que hacer grandes esfuerzos de control económico para superar la crisis.

Además, se preguntó cuánto tiempo queda para que Wall Street (como sector) deje de estar precisamente en la calle neoyorquina que le dio nombre y para que el centro financiero mundial se traslade a otro país, una cuestión que se planteó hoy recurrentemente en las diferentes sesiones de trabajo de este foro.

El presidente de Standard & Poor's, Deven Sharma, se limitó a apuntar que "siempre se necesitarán mecanismos para juntar a la gente que necesita dinero con la que lo tiene", que es lo que hace Wall Street, e insistió en que cuanta más liquidez tengan los mercados más ágil será esa interacción.

El consejero delegado de UBS America, Robert Wolf, apoyó a la necesidad de impulsar una "reforma financiera inteligente", pero dijo que la que baraja Washington, que se espera que llegue a manos del presidente Barack Obama antes del 4 de julio, "no es la más conveniente".

Wolf recordó también que las grandes entidades como la suya "trabajamos en más de 25 jurisdicciones diferentes", por lo que pidió una mayor coordinación internacional a la hora de regular.

La anécdota polémica del foro la protagonizó Murdoch cuando, después de declararse "escéptico" sobre el cambio climático y los avances que se pueden lograr con compromisos en la reducción de emisiones, animó a explotar los recursos naturales propios.

Afirmó que los estadounidenses -del país más contaminante del mundo- "no compramos Alaska para atender a los alces".

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