A fondo

Y Blanco habló en calidad de "ministro de todo"

José Blanco, ministro de Fomento.
José Blanco, ministro de Fomento.

El tono y el contenido del discurso que pronunció ayer el ministro de Fomento, José Blanco, en una comparecencia pública, como en casi todas las suyas en los últimos meses, trascendió las materias de su cartera. De hecho, al plan de ajuste de la inversión pública que está diseñando su Ministerio apenas dedicó una parrafada. Sí fue más explícito al hablar de la reforma laboral, la del sistema de pensiones, o los próximos cambios fiscales. Lo cierto es que no dijo nada que no se supiera, pero no eludió ninguna de las preguntas que se le hicieron, entró en todas las polémicas e incluso desató alguna nueva. "Es que ustedes me están preguntando como si yo fuera ministro de todo", se disculpó.

A juicio de buena parte de los allí presentes, la intervención de Blanco habría que enmarcarla como el pistoletazo de salida del primer periodo preelectoral de los muchos que se sucederán desde ahora y hasta 2012.

Balance de gestión

Discurso en clave electoral del líder del PSOE que exige aprender de las "herencias perniciosas"

Blanco tiene claro cómo se inició la crisis. "En España estamos pagando la factura de dejar que el sector de la construcción fuese el milagro de nuestro crecimiento. Pero ya estamos combatiendo todas estas debilidades", sentenció. Y hace también un balance positivo de la presidencia española de la Unión Europea: durante este semestre que está a punto de culminar se ha puesto en marcha un fondo de 750.000 millones de euros para garantizar la deuda de los países de la Unión Monetaria. Además, insistió en que durante la presidencia española se ha impulsado el mayor avance en la gobernanza económica común desde la introducción de la moneda única.

El ministro no ocultó que durante semanas se ha vivido una situación muy comprometida, aunque resaltó que al final la acción del Gobierno español ha recibido el respaldo de todos los miembros de la UE y del FMI. "Un reconocimiento que contrasta con la actitud del líder de la oposición durante toda la crisis", dijo. Y es que llegado a este punto, el vicesecretario general del Partido Socialista ejerció de tal, y colocándose en modo mitin, no escatimó reproches al presidente del Partido Popular y a la política llevada a cabo por los populares durante sus ocho años de gobierno.

"En realidad, su gran legado fue alimentar una burbuja inmobiliaria a la que bautizaron como milagro económico y gestionar una coyuntura irrepetible: bajos tipos de interés, gran entrada de fondos europeos y mano de obra barata inmigrante". En este sentido, el titular de Fomento enfatizó que lo peor que hicieron los Ejecutivos de José María Aznar es que "confundieron esa coyuntura con la realidad estructural de nuestra economía, sin hacer las reformas que tanto reclaman ahora para subsanar nuestro gran talón de Aquiles: la baja productividad".

Y como ocurre en el guión de todo discurso en clave electoral que se precie, una vez que criticó al principal contrincante, Blanco pasó, acto seguido, a defender la gestión del Gabinete de José Luis Rodríguez Zapatero, no sin antes entonar el mea culpa. "Pese a haber sido el único Gobierno de la democracia que ha conseguido tres superávit presupuestarios, no evaluamos adecuadamente hasta qué punto nuestra economía, como el resto de economías occidentales, estaba viviendo por encima de sus posibilidades", admitió.

Para corregir esta circunstancia, José Blanco se mostró partidario de seguir profundizando en la política de reformas emprendida "desde un enfoque socialdemócrata". Y para ello, reclamó aprender de los errores cometidos y evitar dejarse arrastrar por las "herencias perniciosas", contando con el acuerdo de todos los grupos parlamentarios en un debate parlamentario sereno y riguroso.

Fue entonces cuando defendió la necesidad de sacar adelante la reforma laboral planteada por el Ejecutivo y empezar a debatir sin prisa, pero sin pausa, una profunda remodelación del sistema público de pensiones. "Nuestro Estado de bienestar requiere sobre todo de una economía dinámica y competitiva que sea capaz de crear otras fuentes de riqueza, generar crecimiento y crear nuevos yacimientos de empleo", sentenció.

Preguntado por la subida de impuestos a las rentas más altas, el número dos del Partido Socialista se mostró más cauto. "No me voy a pronunciar sobre quién debe ser considerado rico, pero no puede ser que el ajuste lo paguen sólo los funcionarios", espetó.

Y como colofón, lanzó una de esas reflexiones personales que tanto le gustan y por la que le preguntarán hasta la saciedad en las próximas semanas. En lo relativo al grado de compromiso que deben asumir todas las administraciones en materia de recorte del gasto, el ministro de Fomento vaticinó que el sistema autonómico no será perfecto mientras recaude el Estado y gasten las regiones. "Unos ponen los recursos, otros los gastan y algunos los malgastan. Esta hipocresía algún día habrá que acabar con ella", reflexionó en voz alta Blanco.

Ya en clave política, el dirigente socialista eludió pronunciarse sobre quién será el candidato del Partido Socialista a la Comunidad de Madrid, "eso toca en septiembre", dijo.

Sobre las encuestas desveló estar encantado porque "el Partido Popular es experto en ganar cuando no toca" y mostró su convencimiento de que el Partido Socialista no perderá el Gobierno en Andalucía. También, auguró un buen resultado en Cataluña. Sobre la presunta crisis de Gobierno, comentó que debe ser el espíritu del Mundial de Fútbol "por lo que no dejamos de hacer quinielas".