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La revalorización del yuan
Tribuna

Nuevo giro monetario en Asia

El pasado fin de semana, las autoridades monetarias chinas daban un nuevo balón de oxígeno a las maltrechas economías occidentales al anunciar su intención de flexibilizar el tipo de cambio de su moneda, el yuan o renminbi. El anuncio llegaba desde el Banco Central del país, pero ya el pasado mes de mayo, el presidente Hu Jintao había apuntado el mismo objetivo en un encuentro de alto nivel con Estados Unidos. En realidad, y a diferencia de lo que se cree en Occidente, existe desde hace años un intenso debate interno en China sobre esta cuestión, poco influido por los legisladores americanos y sus amenazas proteccionistas. Este giro monetario, de consumarse, sería el tercero de impacto global generado en Asia en tres décadas, poniendo de relieve el papel crucial de dicho continente, y sobre todo China, en la economía internacional.

En 1985 el entonces emergente Japón aceptaba en el legendario Hotel Plaza de Nueva York los términos de un acuerdo con Estados Unidos que implicaba la apertura del mercado americano, a cambio de una gradual apreciación de su moneda. En menos de dos años, el yen japonés ganó hasta un 30% de valor y empezó entonces un proceso de deslocalización de la producción hacia China y el sudeste asiático, para mantener así la competitividad de la industria japonesa. Aquel proceso de deslocalización cambiaría para siempre Asia y el mundo al crear nuevos polos de exportación a lo largo de la costa del Pacífico. A su vez, Japón inició también entonces un fuerte proceso de inversión en el mundo, simbolizado en la compra del Rockefeller Center o los estudios Columbia a finales de los ochenta.

Una década más tarde se abría también en Asia, esta vez en Tailandia, un giro monetario de grandes proporciones. Las devaluaciones de 1997 en el sudeste asiático pusieron en cuestión todo un modelo de crecimiento en el mundo emergente y fueron el germen de sucesivas crisis monetarias y económicas en Corea, Rusia, Argentina o Brasil. En aquel entonces, con la decisión de no devaluar su moneda, China hizo gala de una gran responsabilidad con el orden económico mundial, aunque las denuncias desde Estados Unidos de manipulación cambiaria no han cesado.

En julio de 2005 empieza una lenta reforma del régimen cambiario del yuan, que se vincula entonces a una cesta de divisas. La moneda china se ha apreciado desde entonces de forma clara frente al dólar, aunque insuficiente para muchos. De todos modos, no es sólo en Washington donde se discute la necesidad de una apreciación monetaria. De un tiempo a esta parte existe en China un intenso debate interno sobre la cuestión, con algunos economistas a favor de una paulatina e importante revaluación como en el Japón de finales de los ochenta.

Los Acuerdos del Plaza no desplazaron a Japón del comercio mundial, sino que, al contrario, lo convirtieron en un inversor de primer orden y fomentaron un cambio tecnológico hacia exportaciones de mayor valor añadido. Otros apuntan a los beneficios de una revaluación para el control de la inflación y la mejora del poder adquisitivo en China. No en vano, Japón se convirtió a partir de finales de los ochenta en un importante consumidor e importador. Los críticos, sin embargo, recuerdan que fue también entonces cuando empezó el lento declive japonés, aunque aquí influyeron también otros elementos, como la demografía o la crisis bancaria.

En un momento de estancamiento económico en Occidente sería muy positivo que se consumara el giro monetario en China para consolidarla en gran mercado de consumo y emergente proveedor de capitales. Sin embargo, por su menor nivel de desarrollo económico, difícilmente aceptarán los gobernantes chinos un cambio tan radical como el de Japón de 1985. Como su propia reforma económica, la transformación del régimen monetario chino será seguramente lenta pero firme y confirmará a todas luces el papel decisivo de China en el orden internacional.

Jacinto Soler Matutes. Profesor de la Escuela de Asia de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) y socio de Emergia Partners

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