Roca Junyent ampliará el área laboral con nuevos fichajes
El despacho cerrará este año con siete incorporaciones en esta división
Procedimientos de despidos, expedientes de suspensión de trabajo, disminuciones de jornada, asuntos que hace tres o cuatro años eran marginales, ahora se han multiplicado por 20", asegura Miguel Ángel Alcaraz, socio del despacho Roca Junyent. Ante esta situación, el bufete catalán ha decidido ampliar el área laboral, integrada por 20 personas, con el objetivo de cerrar el año con siete nuevas incorporaciones repartidas entre Madrid y Barcelona.
Los abogados que cubren esta materia saben que el momento es delicado y se busca un asesoramiento legal más creativo. "Al empresario le falta liquidez y no cuenta con dinero ni para despedir, por lo que se recurre a viejos procedimientos en desuso, como son los descuelgues salariales, una opción que se produce cuando una sociedad por dificultades económicas no puede hacer frente al convenio colectivo" añade Joaquín Echávarri, otro de los socios de la firma. O bien, como apunta María Martínez-Avial, también socia de Roca Junyent, "con reducciones salariales que ahora ya se negocian sin nada a cambio".
Ni siquiera el mantenimiento del puesto del trabajo, algo que estos expertos desaconsejan. "Una empresa no puede predecir el futuro y, por tanto, no debe comprometerse a medio plazo, a lo sumo, convenir no despedir a nadie en ese mismo momento" razona José Antonio Bustillo. Para los cinco socios de Roca Junyent especializados en laboral, la reforma del mercado de trabajo no solucionará muchos problemas.
"Lo que hacía falta era una reforma que se centrara en dos o tres aspectos muy concretos y relacionados con la situación de crisis que vivimos ahora. Nos hubiera gustado un modelo marco que definiera los grandes conceptos y luego un desarrollo con normas sectoriales o empresariales", sugiere Alcaraz.
En este sentido, uno de los socios que recientemente se ha incorporado al despacho, Francesc Arnau Navarro, ahonda en que el coste del despido resulta un tema marginal. "A los empresarios les interesa, sobre todo, la reducción de los costes sociales para facilitar la contratación". Echávarri también critica que no se haya abordado en esta reforma la negociación colectiva: "no puede ser que cualquier concesión perdure para siempre. Los convenios colectivos deberían tener un periodo de vigencia y ser sustituidos por otro diferente cuando finalizaran". Citan como ejemplo que este año el convenio del Metal en Barcelona haya aplicado un incremento salarial del 3% sin tener en cuenta las circunstancias económicas.
Pero, además, Arnau vaticina que "la estabilidad en el empleo será algo que dependerá, cada vez más, de las capacidades de los profesionales". En opinión de María Martínez-Avial, otra de las oportunidades que se ha perdido en esta reforma ha sido la modificación del contrato a tiempo parcial, "cuya legislación resulta rígida y difícil de aplicar".
Los trabajadores en esta crisis también han recurrido más a los bufetes de abogados de prestigio. Muchos de ellos con el único objetivo de ser despedidos cuando la empresa entra en quiebra para poder cobrar el subsidio de desempleo. Desde que se produce un despido hasta que los trabajadores cobran del Fondo Garantía Salarial suelen pasar dos años de tiempo.