Derrame de petróleoo en Golfo de México

La fuga de crudo de BP se convierte en cuestión de Estado

La fiscalía inicia una investigación de carácter penal en un desastre que abre una crisis nacional en EE UU.

La crisis financiera y económica ya no domina en exclusiva las conversaciones de los estadounidenses ni los titulares diarios. Las hipnóticas imágenes de las profundidades marinas, donde BP trata de contener la catastrófica fuga de crudo que envenena el Golfo de México desde hace 44 días, están abriendo una crisis a nivel político y nacional como en el pasado lo hiciera el huracán Katrina. Algunos comentaristas comparan este trágico episodio medioambiental, que parece imparable, con la situación creada con los rehenes en Irán de los setenta.

La comparación con esta crisis, que duró 444 días, se produce tras el fracaso de BP de contener una fuga el pasado fin de semana. Ahora, en el mejor de los casos se podrá controlar antes de cerrar la fisura definitivamente en agosto. El peor escenario retrasa esta fecha hasta diciembre mientras el vertido, además de afectar a Luisiana y su industria pesquera, está llegando ya a Misisipí, Alabama y la costa de Florida, donde se teme un fuerte impacto negativo en la temporada vacacional inaugurada el lunes.

Desde la Casa Blanca se está tratando de contener la erosión política que está causando la fuga de crudo y el presidente Barack Obama está dedicando buena parte de su agenda y la de su Gobierno a esta cuestión después de haber reaccionado con un perfil político muy bajo en los primeros momentos. Hace unos días, uno de los principales analistas del partido demócrata y ex asesor de Bill Clinton, James Carville, planteó desde la televisión en un tono muy elevado y agresivo que Obama tenía que bajar a Luisiana, a ponerse manos a la obra. "Nos estamos muriendo aquí", gritó.

El presidente, que no ha dejado de subir su tono de enfado y frustración con respecto a la situación y la actitud de BP, convocó su primera rueda de prensa en meses para hablar en exclusiva de esta cuestión.

Acabar con las ayudas fiscales

De momento, ya ha puesto los cimientos para modificar la agencia a cargo de la explotación petrolífera y ayer adelantó que es hora "de acabar con los miles de millones de ayudas fiscales" a favor de las petroleras y usar este dinero para las energías limpias. Obama dijo en un discurso en la Universidad de Pittsburgh que el vertido podía haber sido "un fallo humano o derivado de un peligroso atajo tomado por una empresa que haya comprometido la seguridad" pero en cualquier caso la explotación en alta mar era inherentemente arriesgada y EE UU no puede seguir dependiendo en exclusiva de combustibles fósiles. La Agencia Internacional de la Energía cree que en 2030 este tipo de explotación será responsable del 40% de la producción, algo que en EE UU no está ya tan claro después de que Obama cancelara o suspendiera nuevos proyectos que la industria ya ha calculado que provocará la pérdida de unos 40.000 empleos.

El martes, el presidente, dijo que habría consecuencias penales y horas después el fiscal general, Eric Holder, anunció que había "bases suficientes para empezar una investigación de carácter criminal".

Holder recordó que murieron 11 personas en el accidente de la plataforma el 20 de abril. Investigaciones de carácter administrativo posterior han revelado que antes del accidente los equipos de BP y Transocean, que tenía la propiedad de la plataforma, habían tenido desavenencias sobre la gestión cuando los sistemas empezaron a fallar. De momento, hay más de 150 demandas.

Pérdidas de 30.200 millones

Los analistas de BP están empezando a hacer cuentas y un informe de Credit Suisse apuntaba ayer a que la petrolera podría terminar haciendo frente a una factura de 37.000 millones de dólares (unos 30.200 millones de euros) en el peor de los casos. Los analistas de CS creen que tendrá que dedicar entre 14.000 y 23.000 millones de dólares para las tareas de limpieza y 14.000 más para hacer frente a las demandas. La factura de Exxon con el Exxon Valdez no llegó a los 5.000 millones de dólares después de años de litigios. Son tres años de cash flow libre para una empresa de la que se duda que pueda mantener el dividendo y que ahora está en el centro de las especulaciones porque su caída en la Bolsa de Londres, un 33,3% desde el 20 de abril, la ha mandado al territorio de las empresas que pueden ser atractivas por precio. El problema es que la incertidumbre del sector y las responsabilidades de BP pueden disuadir a los compradores a no ser que la empresa empiece a segregar áreas de negocio.

Un patinazo más

Tony Hayward, el consejero delegado de BP emitió una nota ayer pidiendo disculpas por haber dicho que nadie más que él quería normalizar la situación porque quería "recuperar su vida". Hayward reconoció que había estado fuera de lugar cuando habían muerto 11 personas y el ecosistema marino está siendo muy dañado.

BP, el mayor productor de gas y petróleo de EE UU, se mueve en un terreno peligroso y muchos analistas dicen que pese a la buena gestión de Hayward para rebajar la deuda, sus horas al frente de la empresa están contadas. La opinión pública está muy enfrentada a BP porque se cree que ha engañado y antepuesto sus intereses a los del país. BP ha contratado a Anne Womack-Kolton, ex secretaria de prensa de Dick Cheney y ex responsable de prensa de Energía.