Sin descartar alianzas

CAI mantiene "como primera opción" continuar en solitario

El nuevo presidente de Caja Inmaculada (CAI), Juan María Pemán, confirmó hoy que la entidad mantiene "como primera opción" continuar en solitario, si bien no descarta una alianza con una entidad "de igual" tamaño "o más pequeña" y priorizando la "proximidad territorial", "siempre que sea posible con Comunidades limítrofes". Asimismo, rechazó "una fusión en sentido estricto" o un Sistema Institucional de Protección (SIP) "muy grande", en el que CAI "quedase fagocitada".

En rueda de prensa, en la capital aragonesa, Juan María Pemán explicó que la caja trabaja en dos vías. Por una parte, "no desechamos totalmente la posibilidad de seguir en solitario", dado que "hay datos que apoyan la viabilidad de la caja y tenemos proyecto".

Además, "no nos obsesiona la carrera por el tamaño, ni estamos convencidos de que el sistema financiero sólo tenga espacio para gigantes", apreció, para advertir de que, no obstante, "estamos abiertos a la integración con otras cajas" y ésta es una vía "en la que trabajamos paralelamente", aseguró, para aclarar que la Caja descarta una fusión directa y abogaría por una alianza "vía SIP".

Para el presidente de CAI, lo "prioritario" es mantener las líneas básicas de la caja "y la máxima conservación del empleo que genera" y, en caso de aliarse con otra entidad, apostó por "un SIP que añada valor", que complemente los proyectos de las cajas que lo integran y suponga "una afinidad de acción".

Por tanto, no se desea "una fusión en sentido estricto, ni un SIP muy grande en el que CAI quedase fagocitada", sino un alianza "mediana y próxima, en la que la caja mantuviera sus activos", insistió Pemán.

El presidente de CAI, elegido el pasado domingo 30 de mayo, incidió en que contactos "hay muchos" y se están analizando "cosas que no encajan y otras que hay que pensarlas", pero "no hay nada más", aseveró, al reconocer que el Banco de España sí "está apretando", ya que próximamente finalizará el plazo de solicitud de las ayudas al Fondo de Reestructuración Ordenada Bancaria (FROB), pero "como nosotros no lo solicitamos, el tema no nos agobia" y no supone "un condicionante inmediato", observó.

Así, "en los próximos meses" se podría aclarar si CAI continúa en solitario o se integra en un SIP, aunque Pemán rechazó ofrecer más aclaraciones al respecto al recordar que "de unas semanas a otras puede haber novedades".

En todo caso, la caja se aliaría con una entidad "no muy grande, no con Caja Madrid", comentó como ejemplo, al reconocer que junto a una entidad de mayor tamaño "seríamos poca cosa". El candidato sería una caja "igual o más pequeña" con quien "sentirnos cómodos en un proyecto que mantenga nuestras señas de identidad".

"Salir reforzados"

A este respecto, el director general de CAI, Luis Miguel Carrasco, aclaró que las líneas estratégicas de la caja "no han cambiado", aunque sí pueda cambiar la táctica, para remarcar que "la primera opción es seguir solos" aunque se valore una integración "en la que la caja salga reforzada".

"Es más fácil" que surja esta oportunidad "si nos acercamos a entidades parecidas y cercanas", opinó, para insistir en que "a día de hoy no se ha negociado ni avanzado ningún borrador" para la integración con otra entidad, aunque "sí recibimos llamadas".

Respecto a la opinión del Gobierno de Aragón en este proceso, Juan María Pemán aseguró que el Ejecutivo autónomo "sigue con interés el tema, pero nos deja libertad plena" de actuación, ya que es "respetuoso con las cajas" y "no interfieren en la gestión para nada, aunque nos recomiendan prudencia".

El director general de la entidad, Luis Miguel Carrasco, zanjó el debate al asegurar que CAI tiene un proyecto "sólido que nos permitirá afrontar, salvo cataclismo total, todas las circunstancias".

Solvencia y liquidez

El presidente de CAI, Juan María Pemán, incidió en que la Caja cuenta con un proyecto sólido, al indicar que los datos del primer cuatrimestre de este año son "positivos y alentadores", al conseguir un beneficio neto, en los cuatro primeros meses del año, de 7 millones de euros.

"Seguimos siendo una caja rentable y que genera beneficios", afirmó, al explicar que se ha conseguido "un excelente nivel de solvencia", con un ratio de 'core capital' del 8,5 por ciento, "bastante mejor que la media de las cajas" y una liquidez "del 12 por ciento de nuestro activo frente al 3 por ciento del conjunto" de las entidades. Asimismo, "el ratio de dudosos ha crecido, pero por debajo de la media", destacó.

Juan María Pemán trasladó un mensaje "de continuidad" con las líneas de actuación emprendidas desde la llegada en enero del nuevo director general Luis Miguel Carrrasco y que se plasman en el plan estratégico 2010-2013 de la caja. El objetivo "es crecer en el volumen de activos" y mantener la "rentabilidad, solvencia y liquidez".

Para Pemán, la llegada de Luis Miguel Carrasco "ha sido un revulsivo" para la entidad y agradeció su trabajo, el del equipo directivo y el de todos los empleados de la Caja, al opinar que en "tiempos complicados hay que responder con temple y dando lo mejor".

Juan María Pemán, que mantendrá una presidencia no ejecutiva de la caja, si bien quizás modifique la dedicación en el cargo (hasta ahora parcial), aseguró asumir este reto "estimulante" con un "grandísimo honor" y una "plena conciencia de lo que supone", así como "con la plena convicción de que deberé ganarme la confianza con mis palabras y con mis obras", aunque "no es tiempo de palabras, sino de obras, de seguir trabajando, y a ello me pondré desde ahora mismo", concluyó Pemán.

Indemnización

En otro orden de cosas, al ser preguntado por la previsión de pagar más de 4 millones de euros al ex director general de CAI, Tomás García, (destituido por el consejo de administración el pasado mes de diciembre), el presidente de CAI, Juan María Pemán, explicó que se trata de un "compromiso contractual en su día asumido" por la entidad.

Ahora, "se ha provisionado una cifra que como máximo podría significar el compromiso a pagarle" a Tomás García, algo que "estaba programado" y que sigue "la línea habitual del sector", si bien "el momento en que se pactó el contrato era distinto al actual".