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Lealtad, 1
Análisis

Hagan juego, señores

Al final fue el 3,05%, y aguantaron los 9.000 puntos. Podía haber sido más del 5%, o menos del 1%. No habría cambiado demasiado; si acaso de no ser por obra de ese ente llamado "rumores de mercado" se habría perdido la resistencia de los 8.800 puntos que, según dicen los que se dedican al análisis técnico, es importante. Quizá sea casualidad o quizá una errónea percepción del abajo firmante, pero los citados rumores tienden a brotar -y, a veces, incluso arraigar- en estos niveles técnicos o resistencias de Fibonacci.

La resistencia es fútil. Uno puede devanarse los sesos pensando cómo es posible que la intervención de Cajasur mueva el tipo de interés líbor a tres meses, como sugieren las agencias de noticias especializadas. Y, en el extraño caso de que se llegue a alguna conclusión, daría lo mismo. El juego es otro. El inversor particular se marchó de la Bolsa, bien en la crisis de 2000, bien en la de 2007. El gestor profesional mínimamente avezado ya se llevó su pellizco entre marzo y septiembre de 2009. El mercado quizá mueva más dinero que hace cuatro años, pero es menos líquido. Pongámonos en el pellejo de un operador de una gran institución. Viendo cómo funciona este mercado, sabemos que se gana siguiendo la tendencia, pero no la tendencia a dos días, dos semanas o dos meses. La tendencia se puede invertir en minutos, y es precisamente ese cambio de tendencia el que hay que atrapar. Si apunta hacia abajo nadie comprará, y si apunta hacia arriba nadie vende. La inestabilidad es una consecuencia de la falta de inversor final, pero a su vez refuerza este movimiento, porque expulsa a los últimos inversores que, en su candidez, se fijan en el PER o en la rentabilidad por dividendo. Mientras, los que mueven dinero de verdad compiten por atrapar la ola buena antes que los demás o buscan matemáticos capaces de destripar los algoritmos de los programas automáticos con los que opera la competencia. Por decirlo de otro modo, que la Bolsa española abra con un hueco alcista del 14% o que Wall Street se hunda en pocos minutos no es consecuencia de los patinazos de los líderes europeos. Un dato para la reflexión; la división de trading de Goldman no perdió dinero ni una sola sesión en todo el primer trimestre.

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