Las verdades del hogar
Los compradores de viviendas en Reino Unido nadan todavía en aguas infectadas de tiburones. La recuperación desde febrero del año pasado ha dejado la media de precios rondando el 10% por debajo de su pico de octubre de 2007. Pero con el presupuesto de junio del nuevo Gobierno de coalición cada vez más cerca, nuevos peligros acechan.
El mercado inmobiliario tiene todavía una salud variable. A pesar de que la tendencia ha sido hacia arriba, los precios cayeron en febrero y abril, según la sociedad hipotecaria Halifax.
Los últimos indicadores parecen negativos. Las nuevas demandas de compradores superaron a la de vendedores el pasado otoño, según RICS. Esa tendencia ahora se ha suavizado, y las últimas cifras de hipotecas concedidas mostraron una caída del 18%. Aunque la demanda volviera con fuerza, la concesión de nuevos créditos seguirá siendo difícil ya que los bancos tendrán que hacer frente a una brecha de 300.000 millones de libras cuando el Gobierno retire las medidas de apoyo de liquidez el año próximo.
El presupuesto de emergencia podría empeorar las cosas. Las propuestas para armonizar el impuesto sobre las ganancias de capital con los impuestos sobre la renta podrían ser un duro golpe para los propietarios de segundas residencias. El peligro es que el Gobierno presione a sus votantes más ricos y provoque una avalancha de venta de segundas viviendas y propiedades en alquiler, el 10% de las hipotecas en el país. La escasez de oferta puede continuar manteniendo esos temas conflictivos ardiendo a fuego lento, a pesar de que la debilidad del euro -que mina la confianza de los inversores- tampoco ayudará. La reciente caída de los precios de las viviendas podría, sin embargo, continuar.
Por George Hay