COLUMNA

Easyjet, dolor de cabeza de serie

Easyjet y su principal accionista se enfrentan de nuevo. Unos dieciocho meses atrás Stelios Haji-Ioannou exponía públicamente su oposición a la estrategia de expansión de la aerolínea de Reino Unido, y se llegó a un compromiso. Sin embargo, con el riesgo de una doble inmersión en la recesión y el precio de las acciones cayendo, Stelios ha vuelto a ello. Ha dejado el consejo y quiere que otros accionistas se unan a su causa.

El argumento de Stelios tiene alguna lógica superficial. Easyjet puede haber pasado por una buena recesión, pero sus márgenes siguen siendo bajos. Cancelar los planes de crecimiento aumentaría la rentabilidad de inmediato.

Pero también se especula que Stelios quiere simplemente presionar sobre la compañía en una batalla paralela entre la aerolínea y su imperio EasyGroup sobre el uso de la marca Easy, que el próximo mes va a juicio. Incluso si Stelios pierde, puede que espere que eso persuada a la empresa para que comience a pagar algo de dinero por el uso del nombre.

Pero a pesar de la discutible postura que pueda tener Stelios, la realidad es que puede causar mucho daño desde el exterior. Puede llamar a votación a los accionistas y despedir a los directores del consejo hasta que se alineen con su estrategia. Eso podría implicar sólo una simple mayoría de votos emitidos, y Stelios y su familia tienen el 38% de la empresa. No es de extrañar que la compañía haya escuchado hasta el final a Stelios y disminuido algún grado sus planes de crecimiento durante su última discusión pública. También ha reemplazado al presidente, presidente ejecutivo y al director financiero.

Esa no es manera de gestionar una compañía. No está claro que Stelios tenga mucho apoyo de otros accionistas, si es que tiene alguno. Una minoría de accionistas no debería ser capaz de dictar como se dirige una compañía con una pistola en la cabeza.

Si Stelios quiere controlar Easyjet, debería preparar una oferta. Mientras tanto, debería recordar que el activismo de los accionistas empieza con una charla civilizada con el nuevo equipo de Easyjet. Tiene derecho a solicitar una votación sobre cualquier resolución que quiera proponer a los accionistas. Pero si se trata de eso, otros inversores deberían asegurarse de hacer oír su voz.

Fiona Maharg-Bravo