Nuevo plan de ajuste contra la crisis

Medidas creíbles y eficaces

Tras un fin de semana en el que Europa ha estado al borde de un abismo similar al vivido en septiembre de 2008 con la quiebra de Lehman Brothers, las economías europeas y España han sido capaces de reconducir rápidamente la situación. A diferencia de lo ocurrido en aquella situación que tuvo unas nefastas consecuencias, y a pesar de la lentitud mostrada en los últimos meses por las instituciones europeas, en esta ocasión se han tomado las decisiones correctas. Los países de la eurozona han conseguido dar por fin una respuesta europea a un problema europeo, con una solución de envergadura y suficientemente generosa, pero que conlleva importantes contrapartidas, que en el caso de España exigen enormes sacrificios.

Durante los últimos meses hemos vivido por detrás de los mercados financieros. Y ayer el Gobierno tuvo una excelente oportunidad para cambiar esa situación y tomar decisiones de política económica que sirvieran para despejar muchas incertidumbres y para recuperar la confianza internacional. Una oportunidad que ha sabido aprovechar con un conjunto de medidas creíbles, valientes y bien orientadas, que evitan una crisis de confianza tanto con los mercados financieros como con nuestros socios europeos, y que permiten seguir beneficiándonos de la favorable reacción que han mostrado los mercados tras el acuerdo alcanzado por el Ecofin el pasado fin de semana.

El Gobierno ha respetado su compromiso de no incrementar los impuestos y ha sido capaz de tomar medidas poco populares, que implican sacrificios muy importantes, como son la reducción de los salarios de empleados públicos o la revalorización de las pensiones. Sacrificios que hacen a estas medidas aún más creíbles. Medidas que en el caso de la economía irlandesa fueron muy bien recibidas por los mercados financieros internacionales y por los propios socios de la UEM.

En este sentido las medidas presentadas ayer suponen un importante giro en la política fiscal del Gobierno. De implementar medidas expansivas de gasto, necesarias para estabilizar la actividad económica cuando más rápidamente estaba aumentando el desempleo, en muy poco tiempo ha pasado a aplicar medidas de ahorro del gasto público que fortalecen e intensifican el proceso de consolidación fiscal, iniciado hace unos meses. La prioridad ahora ya no era estabilizar el crecimiento sino hacer creíble este proceso de consolidación, despejar incertidumbres sobre la sostenibilidad de las finanzas públicas, anclar las expectativas de consumidores y empresas, y devolver la confianza a los mercados financieros internacionales. Las medidas anunciadas por el Gobierno cumplen con los compromisos de austeridad contraídos, se concentran en la reducción de gastos y deberían ser suficientes para cumplir con el objetivo de reducción del déficit. Un objetivo que durante los próximos años seguirá exigiendo de un compromiso muy activo por parte de todas las Administraciones públicas.

El Gobierno ha dado un paso muy importante en la dirección correcta con medidas que deben servir para asegurar la recuperación económica, y que deberían verse rápidamente complementadas por otras reformas tan importantes como las del mercado de trabajo y la reestructuración del sistema financiero. Si consigue que estas reformas sean al menos tan rápidas, eficaces y ambiciosas como las medidas anunciadas ayer, nuestra economía recibiría el impulso necesario para recuperar definitivamente la senda del crecimiento y de una rápida creación de empleo.

Rafael Doménech. Economista jefe para España y Europa de BBVA Research