Nuevo Gobierno

Cameron y Clegg pactan una gran reforma bancaria en Reino Unido

Conservadores y liberaldemócratas presentaron ayer los detalles de la nueva coalición que gobernará Reino Unido. En su programa incluyen la imposición de tasas a la banca y un mayor control sobre los bonos.

El primer Gobierno de coalición en Reino Unido desde la Segunda Guerra Mundial está sellado. David Cameron y Nick Clegg escenificaron ayer su unión en una rueda de prensa cargada de gestos cómplices en los jardines de Downing Street. "Hace cuatro días éramos rivales, hoy somos colegas", resumió Clegg.

De la noche a la mañana estos políticos antagónicos se han convertido en las dos caras de un mismo Gobierno: Cameron como primer ministro y Clegg como su segundo. Con 306 escaños de los conservadores y 57 de los liberales, el matrimonio parlamentario suma una cómoda mayoría de 363 asientos. Ayer aseguraron que su compromiso es "firme y estable" y que su gobierno durará cinco años. "Si buscan nuestras diferencias, encontrarán muchas pero hemos llegado a acuerdos para cada una", recalcaron ambos durante su comparecencia.

Cinco días de negociaciones contrarreloj han dado forma a un gabinete cuya prioridad será reducir el déficit. El peso de la economía caerá sobre George Osborne, un gran aliado de Cameron. El ministro de la Banca y Negocios será el liberal Vince Cable, un hombre que, como portavoz del Tesoro, avisó sobre los riesgos de la crisis y ha sido muy crítico con el sistema bancario. Ambos tendrán que tomar las decisiones más impopulares y lidiar con los miembros de la City al tiempo que reducen su poder, reforman la banca, le imponen tasas y controlan los bonos, según han prometido. En total el equipo de gobierno contará con cinco liberal demócratas y 11 conservadores.

Las grandes claves del acuerdo incluyen una gran reforma bancaria, con imposición de tasas para los bancos y un mayor control de los bonos. También se procederá a un ajuste fiscal para recortar el déficit, con una primera reducción de 6.000 millones de libras (7.000 millones de euros) para este año. Además, Clegg y Cameron han firmado un plan para elevar el umbral de los impuestos por encima de las 10.000 libras, una política liberal que "tendrá prioridad" sobre el recorte conservador en los impuestos de sucesión.

Por su parte, los liberales obtendrán un referéndum sobre su ansiada reforma electoral y también la elevación del mínimo exento de tributación del IRPF, pero a cambio no podrán presionar para unirse al euro y tendrán que aceptar los cupos de inmigración que quieren los "tories". Los conservadores han hecho otra importante reclamación antes de firmar: habrá un referéndum para cualquier transferencia de poder a Bruselas.

¿Un compromiso duradero?

Dos expertos de la London School of Economics han compartido con CincoDías sus impresiones sobre el nuevo gobierno: Luis Garicano, investigador y profesor de Economía y Estrategia, y Valentino Larcinese, experto en política fiscal. Para Garicano, la noticia es excelente para la economía. "Se ha logrado una coalición con mucho apoyo parlamentario. La obligación de pactar con los liberal - demócratas ha resultado en un gobierno equilibrado, mejor que si los conservadores hubieran obtenido mayoría absoluta porque Cameron se habría convertido en rehén de la ultraderecha. Será un gobierno poco ideológico y muy pragmático", augura.

Larcinese cree que será difícil que el gobierno dure cinco años. "Lo positivo es que están de acuerdo en lo más urgente, la reducción del déficit. En materia fiscal había muchos puntos parecidos en sus programas y podrán llevarla a cabo. Pero desde el punto de vista ideológico es un suicidio para los liberales. Dentro de dos años cuando hayan agotado su momento pragmático tendrán que enfrentarse a los asuntos de calado en que no están de acuerdo. Entonces tendrán que escoger entre ser fieles a su programa y su electorado, arriesgándose a dejar caer el gobierno, o apoyar políticas contrarias a su partido y perder votantes", recalca.

¿Quién es el nuevo titular de Finanzas?

Casado y con dos hijos, el nuevo ministro de Finanzas tiene fama de ser una mente brillante. Cumplirá 39 años en pocos días y desde 1886 nadie más joven ha ostentado su cargo. Es partidario de un ajuste basado en el recorte de gasto público y se opone a la subida de impuestos planeada por los laboristas. Desde que en 2001 fue elegido diputado por Tatton no ha parado de crecer dentro de su partido. Su primer mensaje nada más aterrizar en su nuevo cargo deja claras sus intenciones: "Ha llegado el momento de arremangarse y sacar este país adelante".