COLUMNA

Necesario, pero no suficiente

Hemos leído dos lecturas bien diferentes del reciente acuerdo europeo. Recordemos que se resume en crear un mecanismo dotado con más de 440.000 millones de euros para ayudar a los países del área euro con problemas de liquidez. La asistencia podría durar hasta 3 años. Además, se podrían utilizar hasta 60.000 millones euros remanentes por la Comisión Europea y hasta 250.000 millones adicionales desde el FMI. Son cifras espectaculares, más del 8,5% del PIB comunitario. Pero hay más: el BCE comprará deuda pública en el mercado, facilitará de nuevo las operaciones de liquidez y crédito a los bancos, al mismo tiempo que volverá a utilizar las operaciones de swap de divisas con la Fed para inyectar dólares al mercado. Sí, sin duda medidas contundentes. ¿El objetivo final? Estabilizar los mercados.

¿Sólo estabilizarlos? Volvamos al debate al que me refería inicialmente. Para algunos, todas estas medidas suponen un paso adelante en la integración europea. Para otros, se trata de un paquete de rescate, impresionante, pero que puede ser insuficiente. El elemento que une ambas posiciones es la necesidad de que los países aceleren sus ajustes fiscales al mismo tiempo que se toman las medidas adecuadas para aumentar su crecimiento potencial. Crecimiento y consolidación fiscal vienen de la mano, aunque me temo que no en paralelo. Las reformas estructurales pueden matizar el esfuerzo a medio plazo de ajustar las finanzas públicas. Pero a corto plazo es prioritario que el mercado perciba que el ajuste fiscal es creíble.

La claridad y contundencia debe dominar cualquier decisión en este sentido. El paquete de rescate (según fuentes italianas) ha impedido que el euro desaparezca. Bueno, yo más bien me quedo con la valoración de que las medidas tomadas durante el fin de semana otorgan un margen de confianza a corto plazo a los países con problemas de credibilidad. Al final, otorgan más credibilidad al propio euro. Pero ya ven la facilidad con la que la moneda ha perdido el terreno ganado.

Pero sólo a corto plazo. Sin tomar las medidas adecuadas que permitan recuperar la confianza, no habrá suficiente dinero para calmar a los mercados. La confianza debe recuperarse de forma ortodoxa. ¿Las medidas adoptadas durante el fin de semana? Yo me quedo con una explicación mixta de las dos valoraciones anteriores: supone un paso claro para la integración europea, otorgando margen de maniobra para tomar decisiones a los países que tienen problemas de credibilidad.

Pero un margen de maniobra que debe utilizarse. Y no me cabe ninguna duda de que el resto de los países de la zona serán los primeros interesados en que sea así. Pero, ¿cómo pueden forzar estos ajustes?. "Si no hay ajuste, no hay dinero". Con esta contundencia me respondió ayer a esta pregunta un buen amigo mío. ¿Seguro? Al fin y al cabo, con el nuevo paraguas creado en Europa la tentación será enorme para aplazar los ajustes pendientes. Y el castigo a un país supone un castigo a todo el Proyecto, pudiendo desincentivar a los países que pueden imponer la disciplina. Una verdadera trampa para todos.

Como ven, complicado pero no imposible. Pero, sin ninguna duda complicado. Lo que no entiendo del todo es el furibundo ataque oficial a los especuladores. La especulación siempre existe en los mercados. Los mercados viven de expectativas, que tienen mucho de especulación. Pero es evidente que los excesos en la especulación, como todos los excesos, son muy negativos. Y deben ser limitados. Dicho esto, siempre hay un fundamento racional en el origen de la especulación. De nuevo, sin que esto justifique los excesos a que puede llevar especialmente en situaciones de pánico irracional. La cuestionada gestión de la crisis de Grecia, la ausencia por el momento de coordinación y disciplina fiscal en el área euro, los desequilibrios en la balanza exterior de los diferentes países y la ausencia de una demanda final fuerte alemana: factores que han llevado a preguntas sin respuesta. Y siempre tenemos que tener respuestas a las preguntas, salvo que haya un exceso de confianza. No es la situación actual.

José Luis Martínez Campuzano. Estratega de Citi en España