Limitaciones en el tráfico aéreo desde Madrid hacia el sur

Eurocontrol relaja las restricciones y permite el vuelo junto a la nube

El tráfico en los cielos españoles sigue afectado por la nube de cenizas del volcán islandés que ahora se ha desplazado hacia el centro y el sur de la Península y afecta también a las Islas Canarias. A estas horas en el centro de control de Torrejón en Madrid se mantiene una actividad tensa facilitando un número limitado de operaciones hacia Andalucía, Canarias y también hacia América, ya que las aeronaves tienen que volar a una altura menor que la habitual para eludir la zona de cenizas.

Pasajeros esperan en el aeropuerto de Sevilla.
Pasajeros esperan en el aeropuerto de Sevilla.

En las últimas horas, no obstante, se ha detectado un claro cambio de política tanto de las autoridades de aviación civil europeas, como de las administraciones nacionales. Fuentes de AENA han confirmado que Eurocontrol ha modificado las pautas de comportamiento en relación con la compatibilidad de los vuelos y la nube de cenizas volcánicas. Si el 20 de abril los ministros de Fomento de la UE establecieron que la zona de "no vuelo" afectaba a los espacios ocupados por la nube, pero también a un perímetro de 60 millas entorno al fenómeno natural, desde hoy por la mañana también se permite el vuelo en esa zona periférica de prefención. Conforme a este nuevo criterio AENA ha procedido a abrir los aeropuertos de las Islas Canarias que durante toda la noche y la madrugada de hoy han permanecido cerrados.

Las compañías aéreas y los controladores se muestran expectantes ante estos nuevos criterios de operación. Las aerolíneas poseen una vía privilegiada de información sobre los efectos de la nube ya que todas las modernas aeronaves están equipadas con un sistema automático de captación de datos por el que transmiten de manera continuada y en tiempo real a un centro ubicado en Hong Kong cualquier circunstancia que se registre durante el vuelo. El nivel de concentración de cenizas es una de ellas. Esta información es procesada por los responsables de operaciones de las compañías que (en todo momento, pero en este caso con mayor motivo) mantienen comunicación permanente con las autoridades de aviación civil.

Todo indica que entramos en una nueva etapa en la gestión de la crisis de la nube del volcán islandés. Si en los primeros momentos se maximizaron las medidas restrictivas, ahora parece que las administraciones y las compañías se preparan para un período de convivencia con el fenómeno que puede durar meses.