España gana tiempo, pero debe actuar
Debe de ser tentador para España y Portugal concluir que están fuera de peligro. Pero la recuperación en el mercado de valores y la disminución del riesgo de la deuda soberana tras el anuncio del gigantesco paquete de rescate de la Unión Europea no debería calmar a sus Gobiernos con un falso sentimiento de seguridad. La necesidad de recortar sus déficit presupuestarios es todavía urgente, y las medidas anunciadas hasta el momento puede que no sean suficientes si no se acompañan de reformas estructurales. Deberían también comprender que las ayudas de la UE están ligadas a una camisa de fuerza fiscal del FMI. Después de haber visto cómo Grecia se retuerce ahora de dolor, deberían poner todos los medios para evitar solicitar ese dinero en efectivo.
Ambos países dicen ahora que están reduciendo sus respectivos déficit. España dijo que recortaría su déficit un 0,5% extra y un 1% para el próximo año, reduciendo el déficit a un 9,3% en 2010 y a un 6,5% en 2011. El problema es que incluso esas cifras son bastante altas. Lo que es más, el déficit podría ser mayor si el crecimiento disminuye. Las propias proyecciones del Gobierno -un 0,3% de caída este año, alcanzando un crecimiento de un 1,8% el próximo año y un 2,9% para 2011- parecen demasiado optimistas.
Portugal parece ser más consciente del verdadero peligro. Planea reducir su déficit en más de un 1% este año. Pero será porque está más cerca del precipicio.
Es más, el recorte presupuestario es sólo una prioridad. Para restaurar la competitividad, los gemelos ibéricos necesitan implementar reformas estructurales. Para España, lo más urgente debería ser el mercado laboral y el sistema financiero. El presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, y su rival del Partido Popular, Mariano Rajoy, han llegado al menos a un acuerdo sobre la reforma de las cajas de ahorro con problemas, aunque los detalles aún son muy escasos. Pero sin una reforma laboral integral que permita a las empresas ser más flexibles en la fijación de salarios, el desempleo podría seguir en niveles muy altos durante la próxima década.
Ambos países tienen aún tiempo para evitar una crisis. España y Portugal presentarán sus medidas al Ecofin el próximo 18 de mayo, que serán examinadas por la Comisión Europea. Bruselas debería mantener su bota presionando firmemente sus cuellos.
Fiona Maharg-Bravo