Decisión del juzgado

Marsans no logra la suspensión cautelar de la prohibición de vender billetes

El Juzgado de lo Mercantil número 12 de Madrid ha desestimado la solicitud de medidas cautelares por parte de Marsans en la demanda presentada por el grupo turístico contra la IATA, que a mediados de abril excluyó a la compañía de Gerardo Díaz Ferrán y Gonzalo Pascual del sistema de venta de billetes de las aerolíneas.

Marsans presentó una demanda contra IATA por los años y perjuicios que le ocasionaba esta decisión y solicitaba al juzgado que mientras se sustanciaba el fondo del asunto le permitiera reanudar la venta de billetes en sus agencias de viajes. El pasado 20 de abril, la Asociación Internacional del Transporte Aéreo (IATA) retiró a Viajes Marsans la licencia para la venta de billetes de avión tras exigirle que presentara un aval de 20 millones de euros.

El juzgado no ha accedido a esta petición. En el auto, el juez reconoce que "hasta el momento actual ninguna de las entidades actoras ha dejado de atender los pagos de las liquidaciones de la IATA", pero sostiene que Marsans no ha justificado "convenientemente" las razones de urgencia para adoptar las medidas cautelares ni ha acreditado que los nuevos requisitos de la IATA les afecten sólo a ellos.

"IATA no ha establecido unos criterios para Viajes Marsans y sus filiales distintos de los fijados con carácter general para las agencias de viajes de España; de ahí que difícilmente pueda entenderse la conducta de IATA como objetivamente contraria a las exigencias de la buena fe o como constitutiva de un acto de engaño", se argumenta en el auto.

Además, el juez considera que los nuevos requisitos -que obligaban a Marsans a presentar un aval de 20 millones- son "criterios fundados, al menos en apariencia, en las incidencias habidas en el mercado español al haber aumentado el riesgo de operar en éste por las múltiples causas penales con perjuicio económico para IATA y las compañías aéreas".

En este sentido, cree que los criterios "no se han establecido con el objeto de distorsionar de manera significativa el comportamiento económico del consumidor medio, sino de evitar, en la medida de lo posible, la pérdida de fondos por parte tanto de IATA como de las compañías aéreas".

IATA comunicó en enero y febrero a Viajes Marsans y otras filiales (Viajes Crisol, Viajes Atenea y Tiempo Libre) la necesidad de presentar distintos avales, aunque el juez admite que las cartas tienen "cierta oscuridad a la hora de su interpretación" y que no fue hasta el 19 de abril cuando se informó de las nuevas condiciones a todos los agentes.

En cualquier caso, cree que IATA no ha incumplido el contrato con Marsans, ya que de él "no se deriva la obligación de efectuar notificaciones de irregularidad", como argumentaba el grupo, que también criticaba el anuncio de su decisión a las compañías aéreas.

"IATA ha adoptado una 'decisión' y tal decisión la pone en conocimiento de las compañías aéreas", justifica el juez, que recuerda que su relación con las aerolíneas "conlleva que esté obligada a actuar con la diligencia debida y a dar cuenta de sus operaciones".

El juez reconoce que "hasta el momento actual ninguna de las entidades actoras ha dejado de atender los pagos de las liquidaciones de la IATA", aunque critica que los informes de auditoría que aporta Marsans "no constituyen indicio suficiente de la solvencia" y recuerda que el propio PriceWaterhouse Coopers denegó su opinión. De hecho, recuerda que el grupo se enfrenta a la petición que han presentado dos acreedores para que se declare a Viajes Marsans en concurso necesario de acreedores (antigua suspensión de pagos).

La decisión del juez supone una mala noticia para Marsans, en situación muy delicada y en negociaciones contrarreloj para vender la compañía. A esta hora, los propietarios de Marsans negocian la venta del grupo. Entre hoy y mañana podría cerrarse la operación.