Premios Ortega y Gasset de Periodismo 2010

Los Ortega y Gasset premian el periodismo de valor y coraje

Juan Luis Cebrián: "Los criterios tradicionales no sirven para interpretar la realidad"

Foto de familia
Foto de familia

La vigésima séptima edición de los Premios Ortega y Gasset de Periodismo ha querido reivindicar este año el importante papel de denuncia que desempeñan los medios de comunicación para atajar determinadas lacras de la sociedad, como es el caso de la corrupción, el narcotráfico, los abusos de poder y la piratería. El acto de entrega de los galardones, celebrado ayer en el Círculo de Bellas Artes de Madrid, reunió a un concurrido número de personalidades de la política, la cultura y la empresa.

El trabajo de investigación sobre el caso Gürtel, dirigido por José Manuel Romero, subdirector de El País, junto a la redacción de Nacional y la delegación de Valencia del diario, recibió el galardón al mejor trabajo de periodismo impreso. Romero dedicó el premio como homenaje "a otras muchas redacciones de otros medios, grandes y pequeños, que han trabajado con idéntico afán", así como al oficio del periodismo "como una poderosa herramienta para construir un mundo mejor".

Judit Torrea, autora del blog Ciudad Juárez, en la sombra del narcotráfico, recogió con emotivas palabras el premio al mejor trabajo publicado en internet. El fotógrafo José Cendón recibió el galardón a la mejor fotografía por el reportaje Somalia en el fin del mundo, publicado en el Magazine de La Vanguardia.

Los premios reconocieron también la trayectoria profesional del periodista francés de origen argelino, Jean Daniel, fundador y director de Le Nouvel Observateur, quien recibió el galardón de manos de Ignacio Polanco, presidente del Grupo Prisa. Daniel señaló que "el periodista es junto con el banquero la profesión de mayor exigencia moral".

El consejero delegado de Prisa, Juan Luis Cebrián, cerró la ceremonia con una conferencia en la que hizo un repaso de la libertad de prensa a lo largo de la historia y dibujó los drásticos cambios que la era digital ha supuesto para el periodismo. "El mundo de los diarios tal y como lo hemos vivido toca a su fin", señaló, tras afirmar que desde enero de 2008 se han suprimido 21.000 empleos de periodistas en EE UU y más de 3.000 en España y recordar que el 65% de los jóvenes menores de 30 años ya se informan por internet.

Según Cebrián, "quizá desaparezcan o no lo diarios, pero nunca han de hacerlo los periodistas, cualquiera que sea su medio de expresión, si no queremos que la convivencia democrática se vea seriamente dañada". "Los criterios y valores tradicionales -dijo- no sirven para interpretar la realidad". Pese a ello, los periodistas deberán "seguir verificando la información y contando la verdad" y pidió a la clase política su respaldo al importante papel que ejerce la prensa.

Entre los invitados a la ceremonia destacaron miembros del Gobierno, como la vicepresidenta primera, María Teresa Fernández de la Vega; los ministros Beatriz Corredor, Carme Chacón y Miguel Ángel Moratinos, así como los secretarios de Estado Diego López Garrido y Francisco Ros. El mundo empresarial estuvo ampliamente representado, entre otros, por José Manuel Entrecanales, Marcos de Quinto, Enrique Cerezo, Pedro Pérez, José Boada, Ramón Mendoza y Blas Herrero. También asistieron personalidades de la política y de la cultura como Pedro Zerolo, Jesús Caldera, Carmen Alborch, Ian Gibson y Carmen Caffarel.

"Denunciar la corrupción acarrea peligro"

Para el subdirector de El País, José Manuel Romero, la trama Gürtel se desmoronó "por la determinación de jueces, fiscales y policías que investigaron a los corruptos y los dejaron fuera de juego".

Pero también contribuyeron los periodistas, no sin grandes obstáculos. "Las secciones de Nacional, Madrid y Valencia de El País se empeñaron en contar con paciencia y algún sacrificio lo que estaba pasando". Ayer en la recogida del galardón afirmó que cuando comenzó la publicación de las corruptelas hubo muchos que se lanzaron contra las posibles fuentes del diario; hubo denuncias en los juzgados y hasta piezas abiertas en el sumario por supuestas filtraciones.

Romero también recordó a quienes hace 15 meses repetían que Gürtel "era un caso irrelevante de baratos mangoneos de un grupo de aprovechados", y a quienes descalificaban a los periodistas porque cada día cometíamos "el terrible delito de contar nuevos detalles del caso".

Por todo ello, no dudó en señalar que "ejercer el periodismo para denunciar la corrupción acarrea un peligro cierto de acabar sentado en el banquillo acusado de delitos penados con cárcel e inhabilitación", haciendo especial mención a sus compañeros de la SER, Daniel Anido y Rodolfo Irago.

Su discurso, sin embargo, terminó con optimismo. "La política es una buena cosa; la corrupción es un cáncer que a veces se instala en ella y el periodismo, un oficio que ayuda a extirparlo".