Central de ciclo combinado

La aventura de Endesa a orillas del Tahaddart

El ciclo combinado que gestiona en Marruecos, certificado por ISO.

Entre Tánger y la turística villa de Asilah, casi camuflada en el paisaje atlántico, funciona a pleno rendimiento la central de ciclo combinado de Tahaddart, la primera planta de gas que se construyó en Marruecos. En 2005, el Gobierno del país magrebí encomendó a Endesa la gestión de una central, que había construido también la eléctrica española con tecnología de Siemens y bajo el control de la energética estatal marroquí, ONE.

A orillas de la desembocadura del río Tahaddart, el viajero apenas si puede divisar un complejo pintado de azul cielo y cuya chimenea, por voluntad real, apenas sobresale en el paisaje. Con una potencia instalada de 384 MW y una producción anual de 3.000 GWh, la planta representa el 18% de la producción térmica del país y un 10% de la demanda eléctrica marroquí.

Este "bombón" (por su rentabilidad) tal como lo califica el director de la central, José Luis Alfaro, ante el grupo de periodistas que la visita, ha recibido recientemente el certificado medioambiental ISO 14001. El primero que recibe una planta de este tipo en el continente africano. "Aplicamos las normas internacionales, aunque no se exijan en Marruecos". recalca Alfaro.

ENDESA 19,53 -0,51%

En el proyecto, que comenzó en 2003, participaba inicialmente la francesa EDF, pero fue Endesa quien se quedó con la gestión, que logró en usufructo por 20 años. Aunque es propiedad de ONE, la central se gestiona a través de la sociedad Energie Electrique de Tahaddart (EET), participada por este grupo estatal (48%), por Endesa (32%) y Siemens, con el 20%.

Alfaro presume del mimo con que Endesa es tratada por el Gobierno marroquí, que optó por la eléctrica española frente a la francesa. En un país sin déficit de tarifa ni mercado mayorista bajo sospecha, y con tarifas subvencionadas (eso sí, por el Estado, no por los consumidores), el negocio eléctrico es un aparente remanso de paz. Con una inversión de 300 millones de euros, la tasa de retorno de la inversión es del 15%.

Además, recuerda su director, fue la primera vez que un banco marroquí se atrevió a financiar un proyecto de este tipo, que contó con un consorcio. La experiencia ha hecho crear expectativas sobre una ampliación del proyecto, con la construcción de un segundo grupo y de una regasificadora, sin la cual, no sería posible aquél.

Y es que Tahaddart, a sólo 13 kilómetros del gasoducto del Magreb (el único que enlaza, hoy por hoy, con España, vía Huelva) se construyó para aprovechar el peaje que Marruecos cobra por que transcurra por su territorio el gas procedente de Argelia: un 7% de los 15 bcm (mil millones de metros cúbicos) que transporta es para Marruecos (y, del total, un 5% se quema en Tahaddart).

Pero Argelia ha cerrado toda posibilidad de que el gas que llega a España, aunque sobre, sea revendido a Marruecos, por lo que este país, que no tiene reservas, necesitaría para nuevos ciclos combinados construir una regasificadora.

Más interconeción con África que con Europa

La central de Tahaddart se contruyó para aprovechar el gasoducto del Magreb que, procedente de Argelia, pasa por Marruecos. Del gas que circula por este tubo, el país vecino cobra como peaje a Gas Natural (la que mantiene el contrato de gas argelino) se queda con el 7%. Además, como complemento a este proyecto, España construyó un segundo cable eléctrico de corriente alterna. En total, 1.600 MW que casi iguala la interconexión con Francia y que, en términos relativos, resulta más importante.

En Tahaddart se jactan de echar de vez en cuando una mano a España, como en la crisis de suministro del invierno de 2007. Con todo, es comprador neto de elecricidad: 300 MW el año pasado.