Industria de las energías limpias

EE UU da luz verde a su primer parque eólico marino

Tras una década de controversias, el cabo Cod recibirá inversiones de unos 760 millones de euros.

Desde hace más de nueve años el Cabo Cod de Massachusetts ha sido uno de los lugares de más controversia para la industria de las energías limpias. Ese pintoresco lugar de la costa este de EE UU fue seleccionado como el lugar más adecuado para montar el primer parque eólico marino del país pero la ausencia de una regulación precisa, las quejas de algunos grupos ecologistas, del recientemente fallecido senador Edward Kennedy y de las tribus indias de la zona han impedido dar pasos adelante. Ayer todo cambió.

El secretario de Interior Ken Salazar dio su aprobación a un proyecto que contempla el despliegue de 130 turbinas, que podrían generar hasta 454 megavatios, y una inversión estimada de 1.000 millones de dólares (unos 760 millones de euros) que podría subir hasta 10.000 millones más para actualizar la red de transmisión. Según Salazar podría ser el primero de una decena de proyectos a lo largo de esta costa este y los Grandes Lagos. El desarrollo en el Pacífico es más complicado porque la plataforma es muy profunda a pocos kilómetros de la costa.

La Administración de Barack Obama, que ha apostado por el desarrollo de las energías limpias, cree que este proyecto creará cientos de puestos de trabajo y que la energía que se genere desde estar turbinas podrá cubrir las necesidades del 75% de los habitantes del Cape Cod, Martha's Vineyard y Nantucket, dos lugares estos muy frecuentados durante las vacaciones estivales por familias adineradas.

La familia Kennedy es vecina de esta zona y ayer uno de ellos, Joseph Kennedy, sobrino del famoso senador, leyó un comunicado volviendo a oponerse a este proyecto. Kennedy es presidente de una organización no gubernamental llamada Citizens Energy Corporation que apoya el desarrollo de las energías limpias pero critica que se vaya a dar ese territorio a una empresa privada.

Aunque la Administración tiene de su lado a Greenpeace y al Sierra Club para este proyecto, otras asociaciones ecologistas y los indios de Wampanoag se oponen al impulso eólico de esta zona. Estos últimos aseguran que algunos de sus ritos sagrados al amanecer requieren una visión limpia de la costa.

æpermil;sta es una demanda que, según los defensores de este parque, sólo se ha hecho constar desde que los indios han contratado a un bufete de abogados para defender su oposición. Los críticos con el proyecto aseguran que se va a disparar el coste energético para los vecinos de la zona y han anunciado que van a instar varias demandas. Si se admiten a trámite se podría volver a retrasar este proyecto inaugural varios años y los siguientes que están en estudio como consecuencia de ello. En cualquier caso, el proyecto, conocido como Cape Wind, necesita la aprobación aún de las autoridades de aviación.

Los promotores de Cape Wind, dos empresas privadas, consideran que las críticas sobre las futuras subidas de los costes de electricidad son equivocadas y creen que, de hecho, los habitantes de Nueva Inglaterra podrían ahorrar 4.600 millones de dólares en costes de energía en los 25 años siguientes a la puesta en marcha del parque. Con él, además, se rebajaría el consumo de petróleo y gas natural con el que esta zona cubre casi la mitad de su demanda energética.

Territorio virgen en el interior

EE UU está por echar a andar en una actividad en la que Europa y, más recientemente China, le sacan ventaja. Pero en este país aún hay parte del sector que argumenta que los costes de los parques offshore son muy elevados cuando en EE UU hay mucho territorio virgen. Un millonario está planteando un corredor de turbinas en el centro del país pero tiene la dificultad que ésta es un área poco poblada, a diferencia de las costas, y necesitaría una fuerte inversión en la red de distribución.